
Tres películas abordan diversas facetas del arquitecto y artista, fallecido hace una década
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Que se ponía los anteojos sobre la frente, “como si fueran una vincha”. Que usaba saco y mocasines incluso cuando iba a la playa. Que tomaba un Negroni cada sábado en el Plaza Hotel, “con la misma regularidad con la que otra gente va a misa”. Y que “había en él una cierta cualidad de profunda elegancia, de amable desdén, de restarle un poco de importancia a todo”.
Por Celina Chatruc
