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Cuando en el Colegio San José de los Hermanos Maristas, que por entonces funcionaba en la ciudad de Mendoza, pasaban lista por orden alfabético, su apellido resonaba último: Zaldívar. Roberto comenzó la primaria al cumplir los cinco años y terminó la secundaria un ciclo antes que sus compañeros –con modalidad “libre”–, porque sus inquietudes lo llevaron por los caminos anticipados de la formación universitaria.



