
Gran parte del legado de este artista de origen italiano, emigrado a la Argentina, se subastará hoy en Roldán; no paró de crear incluso mientras fue prisionero en Argelia, en la década de 1940
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“¡Hay que viajar!”, le gritó aquella noche de 1940 un escultor al que llamaban “el loco”. “¿A dónde demonios hay que viajar?”, respondió medio dormido Aldo Paparella, el artista italiano que también había tenido que interrumpir su formación para reclutarse en el ejército. “A África, camarada”, agregó su colega, mientras Italia y Alemania iniciaban la campaña para recuperar el control de Gibraltar y el Canal de Suez durante la Segunda Guerra Mundial.
Por Celina Chatruc

