
Antonio Berni, en la intimidad de su atelier
Retrospectiva: en el Instituto Cultural Iberoamericano, una muestra de sus apuntes, bocetos y estudios diversos permite conocer la cocina de trabajo de este genial artista rosarino.
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"El pintor nunca sabe si la obra está concluida, pero es cierto que bajo ciertas circunstancias, bajo la exigencia de las exposiciones, salones y otros compromisos institucionales el artista se impone ese fin que falta. Lo inconcluso continúa en otras partes", escribió Jorge López Anaya en el catálogo que acompaña la muestra del maestro Antonio Berni, que ayer se inauguró en el Instituto Cultural Iberoamericano (ICI).
José Antonio Berni, hijo del artista desaparecido, Enio Iommi, Ruth Benzacar, Pablo Suárez, Víctor Grippo, Bergara Leuman son sólo algunos de los nombres que ayer recorrieron la exposición, asombrados por el gran trabajo de investigación que permitió recuperar tanto testimonio disperso.
Eso inconcluso a que alude López Anaya es el corazón de esta muestra. Desde el título "Cuadernos de viajes y otras anotaciones", la exposición desnuda su propósito: mostrar aquello que pertenece a la intimidad creadora del artista, la cocina donde fueron encontrando su punto justo personajes como Juanito Laguna o Ramona Montiel, Martín Fierro o las prostitutas de oscuros burdeles rosarinos.
A modo de antología
Laura Buccellato y Cecilia Rabossi, responsables de la investigación, reunieron el material a modo de antología: dibujos, bocetos, estudios, anotaciones, cuadernos de viaje, libretas con dibujos y croquis de sus viajes, en una recorrida inédita -de entre casa- por los grandes temas de la obra de Berni: el imaginario criollo, la religión, el erotismo (tema que desarrolló especialmente para la ilustración del Decamerón y que aquí no tuvo difusión), el borde oscuro de la marginalidad, el abuso del poder militar, la crítica mordaz a las veleidades de la mundanidad burguesa.
Sólo que, esta vez, no mediante una tela acabada y definitiva, sino en el trazo menos seguro de la vacilaciones y las búsquedas que acompañan el trabajo de composición del artista.
Todo el material -dibujos en tinta, acuarelas, lápices, témperas, collages, fotografías- es absolutamente inédito, y permite reconstruir, en muchos casos, el antecedente remoto, inicial, de algunas de sus obras más celebradas. En ese punto, es especialmente interesante una primera versión de Juanito Laguna, en la que el personaje está lejos todavía de la dureza y la intensidad violenta que alcanzaría después. Para la historia de Juanito, además, esta muestra fue una reivindicación. La leyenda -acaso alimentada por alguna desmemoria del mismo Berni- había situado su nacimiento en 1958. Sin embargo, el trabajo de investigación tuvo su hallazgo: la firma del maestro debajo de esos baldes que acarrea el niño santiagueño le restituye su verdadera partida de nacimiento: 1956.
La muestra, explicaLaura Buccellato, más allá de un hecho estético, es también una propuesta de aprendizaje (está la posibilidad de llevarla también a museos del interior si se consigue apoyo para hacerlo), en cuanto permite conocer los procesos creadores del artista, sus técnicas, el trabajo con la fotografía, la selección del material. En suma, una manera de asomarse a la intimidad de su atelier.
Después de todo, seguramente él hubiera estado de acuerdo: "Si algo se rescatara -confesó alguna vez- mi mayor deseo es que sea patrimonio del pueblo".




