
Las tendencias de alimentación, que protagonizan un boom editorial con anaquel propio en las librerías, quedan reflejadas en “Eso no se come”, cuyo prólogo se anticipa a continuación
¡Eso no se hace! ¿Quién no saltó del susto en la infancia mientras estaba con las manos en la masa y escuchó esa reprimenda en voz bien alta y con un dejo de enojo? Es casi una anécdota universal. Así aprendimos algunas de las reglas básicas de la supervivencia (no meter los dedos en el enchufe, no abrir la heladera sin calzado, no cruzar la calle sin mirar para los dos lados), del buen gusto y el respeto (no pedir algo sin decir por favor, no meterse los dedos en la nariz, no decir malas palabras, no sacar la lengua) y de la convivencia con los demás (no pegar, no hablar mal del otro, no decir secretos en público). Después nos hacemos grandes y recordamos esas enseñanzas, aunque no siempre obedezcamos, y las transmitimos a los más pequeños.

