
Prolífico, poético, imbatible, desde que muy chico vino de Checoslovaquia a la Argentina miró el cielo con otros ojos; a un siglo de su nacimiento y ocho años de su muerte, sigue inspirando a generaciones de creadores
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Gyula Kosice tenía una certeza y quería que el mundo la conociera. “El hombre no ha de terminar en la Tierra”, escribió en 1944 e impulsó su obra poética para dar curso a esa idea inconmensurable. Como ese cielo que no paró de admirar cuando viajó en barco desde Košice, en Checoslovaquia (actualmente Eslovaquia), hasta nuestras pampas a los cuatro años de edad. Hoy se cumple un siglo del nacimiento de este artista prolífico, poético, imbatible que murió a los 92 años en 2016.
Por Marina Oybin
