
Contra la literatura blanda: una mirada crítica que condena la intención de gustar, complacer y sumarse a las modas
Este ensayo inédito abre el nuevo libro del autor, que Interzona distribuye este mes; incluye, además, “otros textos infames”, varios de ellos publicados con anterioridad en LA NACION
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Hace muchos años vi una película en la que, en medio de una fiesta, uno de los invitados moría y la celebración seguía adelante como si nada. El cuerpo permanecía a la vista de todos pero, un poco como pasa con la carta robada de Poe, nadie lo veía (¿o fingían no verlo?). Algo así sucede actualmente: ante la aparición de cada novela o libro de cuentos de un autor argentino se escuchan aplausos, se pronuncian halagos que nadie recordará, se prodigan palmadas en la espalda. Si hay presentación, a la fiesta acuden familiares, amigos, algún editor, uno que otro periodista. Los regalos se dejan en la entrada: una historia en redes sociales, una mención en la radio o el podcast del momento, quizá hasta una reseña en la maltrecha prensa escrita. Pero cualquier persona ajena a la fiesta que pase por la puerta y mire por la ventana se dará cuenta de que hay en la escena algo que no cuadra. Es ese bulto inerte, en medio de la celebración, ¿qué hace ahí? ¿Quién es? ¡Es el cuerpo de la literatura argentina!



