
Inaugurada con la presencia del presidente Marcelo T. de Alvear, tuvo tres sedes y otros tantos directores, pertenecientes a distintas generaciones con el mismo apellido
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El papel picado del festejo había quedado pegado en la cabeza calva de Jorge Romero Brest, una de las personas más influyentes del arte argentino contemporáneo. Era una noche calurosa en Buenos Aires, y muchos de los artistas presentes estaban borrachos. Varios de ellos continuaban pintando todo tipo de figuras sobre las paredes de la galería Van Riel, que cerraba entonces su primera etapa: la que ocupó desde 1924 hasta fines de 1979 en su sede de Florida 659, un espacio de más de 800 m2 con cinco salas y auditorio.
Por Celina Chatruc

