
El síndrome del alumno crónico
Los estudiantes argentinos tardan un 60% más que el tiempo necesario en terminar una carrera
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Según las últimas estadísticas oficiales, los alumnos universitarios argentinos tardan en promedio un 60% más que la duración teórica de las carreras en recibirse en universidades públicas, y un 40% más en las privadas. Estos datos se conocieron en medio de una ofensiva del Ministerio de Educación por aumentar las exigencias académicas para los estudiantes. Los funcionarios están decididos a poner en marcha diversos mecanismos tendientes a terminar con los alumnos crónicos , es decir, aquellos estudiantes que cursan sus carreras a un ritmo muy lento y tardan años en recibirse, cuando no terminan abandonándolas.
El 60% del que hablan los datos, sin embargo, es apenas un promedio. Un análisis más detallado del trabajo permite advertir que en algunas carreras, como Ingeniería en Sistemas, el tiempo extra que se toman los alumnos para completar los cursos excede en un 90% a lo que, según los papeles, deberían tardar. Ingeniería en Electrónica es otra de las carreras al tope de la lista, con un 80% de tiempo excedente. En cambio, en los últimos puestos se destacan Medicina y Farmacia, con sólo un 40% de demora.
Condiciones más duras
En parte avalado por estos datos, el ministerio propone endurecer las condiciones que deben respetar los alumnos para ser considerados regulares . Incluso tiene listo un proyecto que establece que para ser alumno regular habrá que aprobar un mínimo de dos materias por año y el 70% de las asignaturas que se hayan cursado en ese período.
Además, los alumnos que quieran recursar una materia o rendir un examen después de un aplazo deberán pagar una multa. Y se permitirá pedir sólo una vez ser readmitido como alumno regular. Se intenta, así, combatir al alumno crónico.
Tal como lo establece la ley de educación superior, que el Gobierno quiere modificar, hoy, cada universidad decide sus condiciones de regularidad. Pero, según el secretario de Educación Superior, Juan Carlos Gottifredi, "muchos alumnos no las cumplen".
Gottifredi afirmó que "la intención de poner condiciones de regularidad más estrictas es rendir cuentas ante la sociedad. Tiene que haber un equilibrio entre el esfuerzo que hace la sociedad para mantener la educación pública y el esfuerzo que hacen los estudiantes para aprovechar la oportunidad de graduarse".
El proyecto oficial, que propone modificar el artículo 50 de la actual ley de educación superior, ya despertó voces de desacuerdo en la comunidad universitaria, sobre todo por la iniciativa de multar a los estudiantes, lo que se ve como un "afán recaudatorio que va hacia el arancelamiento". Para muchos, además, establecer estas modificaciones significa una intromisión directa en la autonomía universitaria.
"De concretarse, esta iniciativa sería ilegal, porque afectaría la autonomía universitaria", calificó la vicerrectora de la UBA, Susana Mirande.
En la institución existe ya un sistema de regularidad -aprobar un mínimo de dos materias cada dos años y tres años totales para el CBC- y el cobro de aranceles para completar el trámite del diploma de grado y un pago para dar una materia después de un aplazo ($ 4) y para recursar ($ 8).
"Impedir la readmisión más de una vez será difícil de implementar, porque habrá que evaluar cuestiones personales muy distintas", dijo Mirande. "El cobro de aranceles por recursado no debe ser usado como excusa para dejar de recibir el financiamiento del Estado", agregó.
"Estamos de acuerdo en que para defender la universidad pública, gratuita y de calidad tenemos que tener obligaciones, pero no se pueden establecer avanzando sobre la autonomía universitaria. Las instituciones ya tienen sanciones académicas para los que no cumplen", dijo el presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA), Manuel Terrádez. El dirigente marcó diferencias: "Esta norma no tiene en cuenta que el 50% promedio de los estudiantes universitarios trabaja. No se puede exigir igual al alumno full time que al que no lo es".
De igual manera se expresó Mirande al definir a los alumnos crónicos . "No se puede calificar así a todos los que tardan demasiado en recibirse, porque por causas personales muchos tienen que restringir el tiempo de estudio." En la UBA, donde el 60% de los alumnos trabaja, el 10% no cursó ninguna asignatura el año anterior.
"Un impuesto sería una restricción y no una salida académica. Tiene que haber un trabajo directo con el alumno que tiene problemas", dijo a LA NACION el rector de la Universidad Tecnológica Nacional, Héctor Brotto, que es el actual presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).
Qué dice el proyecto
Condiciones: para ser alumno regular habrá que aprobar al menos dos materias por año, y el 70% de las que se hayan cursado. Si un estudiante se anotó en 6 materias, deberá aprobar al menos 4.
Sólo una vez: no se podrá solicitar la readmisión como alumno regular más de una vez. Si existiera un segundo pedido, la Universidad deberá estudiar "cuáles han sido las dificultades y la manera de superarlas".
Pena: se deberá pagar una multa para rendir una materia luego de un aplazo o recursarla. Las universidades establecerán el monto y podrán reemplazar el pago por alguna actividad académica.
Oposición: autoridades y estudiantes calificaron la iniciativa como una intromisión en la autonomía universitaria. "Es un afán recaudatorio que cambia la relación académica por una económico-financiera", dijo la FUA.



