
Cinco siglos y cinco años después, la escena vuelve a revisarse a partir de la pintura de Ingres que inmortalizó el desenlace del maestro renacentista, con el rey de Francia despidiéndolo; qué se sabe de los diarios, el testamento y los restos
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Leonardo Da Vinci murió el 2 de mayo de 1519, a los 67 años, en el castillo de Clos-Lucé, en Amboise, Francia. Trescientos años más tarde, Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) inmortalizaba en un lienzo los momentos finales del artista, asistido por el rey Francisco I de Francia, su ferviente admirador.
Por Omar López Mato

