
Anticipo exclusivo de “Melancolía”, la novela de Jon Fosse que publicará en diciembre Random House; un retrato salvaje del artista noruego del siglo XIX que sufrió una enfermedad mental y murió pobre en 1902
Düsseldorf, por la tarde, otoño de 1853: estoy echado en la cama, vestido con mi traje de terciopelo lila, mi fino y elegante traje, y no quiero ver a Hans Gude. No quiero escuchar a Hans Gude decir que no le gusta el cuadro que estoy pintando. Solo quiero quedarme en la cama. Hoy no tengo fuerzas para ver a Hans Gude. Porque ¿y si a Hans Gude no le gusta el cuadro que estoy pintando y le parece que es penosamente malo, y si le parece que no sirvo para pintar? ¿Y si Hans Gude se pasa su delgada mano por la barba y me mira duramente, con sus rasgados ojos, y me dice que no sé pintar, que no tengo nada que hacer en la Academia de Bellas Artes de Düsseldorf, nada que hacer, ya puestos, en ninguna academia de bellas artes? ¿Y si Hans Gude me dice que nunca llegaré a ser pintor? No puedo permitir que Hans Gude me diga eso. Tengo que quedarme en la cama, porque hoy Hans Gude visitará nuestro estudio, visitará el secadero de la buhardilla, donde dibujamos y pintamos dispuestos en hileras, se desplazará de cuadro en cuadro y dirá lo que le parece cada uno de los cuadros, también examinará el mío y lo valorará. No quiero ver a Hans Gude. Porque yo sé pintar. Y Gude sabe pintar. Y Tidemann sabe pintar. Yo sé pintar. Nadie sabe pintar como pinto yo, excepto Gude. Y luego Tidemann. Y hoy vendrá Gude para ver mi cuadro, pero yo no estaré, yo me quedaré en la cama mirando las musarañas, mirando por la ventana, lo único que quiero es quedarme en la cama con mi elegante traje lila, mi fino y elegante traje, lo único que quiero es seguir aquí, echado en la cama, escuchando los ruidos de la calle.

