Fuerzan la renuncia del director de un diario en La Pampa
Sectores gremiales ocuparon el edificio
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GENERAL PICO.- El Sindicato de Prensa de La Pampa Zona Sur denunció que el conflicto laboral del diario La Reforma, de esta ciudad, fue utilizado por el gobierno provincial para desplazar al director Arnaldo Matilla y modificar la línea editorial del diario con el desplazamiento del periodista Juan Carlos Martínez.
"Los trabajadores de prensa debemos luchar por la fuente de trabajo, pero no a costa de que se vulnere la libertad de expresión ni de tolerar la censura", indicó la entidad, que encabeza Gustavo Laurnagaray. Y criticó a "quienes se resignan a aceptar el padrinazgo gubernamental".
El sábado 1° del actual, a las 18, una manifestación callejera, con bombas, petardos, altoparlantes en la puerta del diario, alteró la calma de esta ciudad. Los secretarios generales de la Unión Gráficos de La Pampa, Aníbal Schmidt, y del Sindicato de Prensa de La Pampa Zona Norte, Carlos Gulla, se presentaron en la dirección del diario y exigieron la renuncia del director, Arnaldo Matilla, al tiempo que comunicaban el comienzo de un paro por 36 horas.
La situación se prolongó hasta las 4 de la madrugada, con gente y gritos en la sede del periódico y música estridente y bombas afuera. Hacia las 22, el director honorario, José Matilla, padre de Arnaldo, afectado de los bronquios, se comunicó desde su casa con el gobernador, Rubén Marín, pidiéndole su intervención para detener los hechos. Nada pasó. En tanto, proseguían los insultos contra su hijo Arnaldo.
Alrededor de las 3 de la mañana, ante la presión y temiendo por su integridad física, Matilla (h.) consintió en dar un paso al costado y resignar su cargo, con el compromiso de los ocupantes de retirarse. "Hacelo por escrito", le dijeron. En muy pocos minutos, a esa hora avanzada, apareció un escribano para dejar constancia de la renuncia.
Al día siguiente el diario no salió y, al atardecer, los gremialistas pidieron una reunión de socios. La protesta se daba con el telón de fondo de conflictos de accionistas que han afectado a la sociedad y del pedido de una convocatoria de acreedores, que se tramita ante el juzgado civil y comercial del doctor José Francisco Rodríguez.
Rechazan un editorial
Arnaldo Matilla pretendió publicar un editorial sobre la prensa independiente, el poder y el atropello patoteril, pero no fue aceptado. En su lugar, se publicó otro editorial, traído por otro socio, Miguel Serralta, que exaltaba el paso al costado de Matilla (h.), con el título "Actitudes que honran".
En la nueva etapa pasaron a ocupar primeros lugares Serralta, que asumió como director administrativo, y Lelia "Didí" Balsa de Matilla, viuda de Alberto Matilla, otro hijo de José, fallecido en 1996 cuando ejercía la dirección. Ambos tomaron fuerza del envión del movimiento de protesta. Los socios se distribuyeron tareas y se decidió colocar a José Matilla, con quien los sindicalistas decían no tener problemas, como director.
Don José, de 89 años, es la figura histórica del diario: está vinculado con él desde su creación, en 1923. Por entonces era un chico que trabajaba de canillita. El fundador, Manuel Carmona Ramírez, a quien considera su padre espiritual, vio su inclinación por el periodismo, lo formó y lo hizo estudiar. Fue cronista deportivo y policial, y en los años 40, cuando Carmona Ramírez dejó la ciudad, lo sucedió en la dirección, que ocupó por cuatro décadas. Fue también vicepresidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA).
En un principio, don José admitió el ofrecimiento, pensando que así iba a ser factible encontrar una solución al enfrentamiento, pero enseguida recapacitó. No queriendo avalar la separación de su hijo, que considera injusta, don José, aunque su nombre aparece en el diario, no ha vuelto a pisar el periódico al que dedicó su vida.
El conoce bien a Marín, y fue director de la Casa de la Provincia de La Pampa a su pedido, así como convencional constituyente por el justicialismo, en 1994. Pero su hijo Arnaldo impulsó una línea más incisiva, crítica e independiente del gobierno provincial, lo que no fue del agrado de éste.
Serralta, diputado nacional peronista entre 1983 y 1987, está estrechamente vinculado con Marín. Y los sindicalistas Gulla -que se incorporó a trabajar a La Reforma en estos días- y Schmidt están fuertemente ligados al Poder Ejecutivo provincial.
De hecho, el Sindicato de Prensa de la Zona Sur destacó que fue excluido de la reunión que congregó a Marín, Serralta, Schmidt y Gulla el 23 de agosto, a las 11 de la mañana, y luego con el ministro de Gobierno, César Ballari, apenas una semana antes de producirse el tumulto en La Reforma.
Desde la oficina donde ahora comanda la búsqueda de anunciantes ante la crisis económica del diario, Serralta desestimó una caracterización política. "Yo soy justicialista; Didí Matilla es radical, ahora del ARI".
Dijo que antes hubo una forma de manejarse que no fue la más idónea y que ahora las relaciones con el personal están recompuestas. Parece una velada crítica a Arnaldo Matilla, pero subrayó que el editorial "Actitudes que honran" indica que no había intención de menoscabarlo.
"Acá hay un problema familiar; ha habido, hay y habrá pugnas por el poder en la familia", precisó. La alusión a los Matilla toma pie también en la exclusión de dos socios, Juan Carlos, hermano de Arnaldo, y Ernesto Robla, que motivó un juicio hace varios años. Esa exclusión fue confirmada en tercera instancia, pero aún no se realizaron las liquidaciones correspondientes a los socios excluidos.
En tanto, en el concurso preventivo, La Reforma ha reconocido 858.000 pesos de pasivo y muestra un activo de 1.500.000. No hay deudas laborales; las hay fiscales y previsionales, y con el municipio de General Pico, 307.000 pesos por unos créditos de promoción de actividades productivas. Y hay mucho por cobrar, 588.000 pesos.
"Todo es solucionable", confió Serralta. El quid de la cuestión, piensa, es la masa salarial. La Reforma -un diario en blanco y negro que, según el Instituto Verificador de Circulaciones, tenía una venta neta de 3600 ejemplares en junio último- cuenta con 90 empleados en relación de dependencia. El concurso permite hacer un convenio de crisis, bajar los sueldos y el Sindicato de la Zona Sur adjudica a los otros grupos sindicales, de matriz oficialista, haber aceptado ya rebajas de hasta el 70 por ciento.
Pero, sobre todo, estos sindicalistas, los Matilla desplazados y algunos periodistas independientes observan en estos pocos días un marcado cambio en la línea editorial, ahora menos crítica del gobierno de Marín.
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