
Furor por la muestra de Andy Warhol
El público joven y adolescente es la revelación de la exposición en el Centro Cultural Borges; hay 170 escuelas en lista de espera
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Con la exposición de ese irreverente estallido de color contenido en las imágenes icónicas de Andy Warhol en el Centro Cultural Borges, Buenos Aires vive un furor warholiano sin precedente, que atrae principalmente a jóvenes y adolescentes, aunque gente de todas las edades se interesa por la obra del principal exponente del pop art.
En los diez días que lleva abierta la exposición, el rey Midas del arte va camino de lograr algunos récords para este tipo de muestras: 23.000 personas y 32 colegios ya visitaron la exposición y otras 170 escuelas, entre primarios y secundarios, esperan pacientemente su turno para poder apreciar las obras gráficas. A ello se suma una explosión de gente los fines de semana cuando visitan la muestra más de 5000 personas.
"No damos abasto con los pedidos de los colegios, universidades y otras instituciones que ya reservaron turnos para las visitas guiadas por la exposición", comentó a LA NACION Valeria Traversa, titular del Departamento de Educación del centro cultural.
Cuenta Traversa que desde los estudiantes de la carrera de Economía de la Universidad de San Andrés hasta gente mayor inscripta en diversos cursos en el Centro Cultural Rojas piden turno para recorrer la exposición.
Todas las visiones
"Me llama la atención cómo los profesores y maestros abordan las obras de Warhol desde perspectivas muy disímiles. Lo vinculan tanto con el consumo y el libre mercado como con los sistemas de comunicación de los mass media. Y también están las miradas más tradicionales identificadas con una época determinada, que en EE.UU. y en Inglaterra cambió la concepción que se tenía del arte", señala Traversa, para quien el mito que todavía subsiste alrededor del artista también atrae a la gente.
Durante las visitas guiadas que se ofrecen al público, LA NACION comprobó dos cosas: las anécdotas respecto de las fobias, extravagancias y el desenfado de Warhol fascinan a los visitantes, que escuchan, preguntan y parecen conocer mucho sobre el artista. También sorprende a los visitantes que el artista haya encontrado en los medios de comunicación y en figuras populares la fuente de inspiración para su arte. Esa combinación entre personajes hollywoodenses, estrellas de rock y mitos urbanos son una amalgama irresistible y cautivante para la apreciación de muchos.
"Llegamos hace un par de horas de Rosario. Y para nosotros una muestra así es imperdible. Por eso lo primero que hicimos fue venir acá... Ha sido como un feliz viaje en el tiempo, como volver a la época de los Beatles", contó Carlos Alberto Guerra, un abogado de 53 años, acompañado por su esposa. Ella, a su lado, bromeó: "Hubiera descolgado un par de obras para mi casa, porque su técnica me encanta".
Nancy Carletti visitó la muestra empujada por su hija Dana, de 14 años, quien rogó a su madre que la llevara a ver las Marilyns de Warhol. "Uno a la obra la conoce -se resigna Nancy-, pero siguen siendo iconos que no se pueden dejar de ver. Y tanto a mi hija como a sus amigas y a mí, su obra nos fascinó."
De la incesante fila de gente que en los últimos dos días salía del Borges, la mayoría eran jóvenes y adolescentes de 14 a 25 años. Muchos se refirieron a Warhol como el autor de una obra totalmente original, lúcida y que se presta a muchas lecturas, entre otros testimonios. Cecilia Cabrera, de 27 años, la definió como "genial y desconcertante".
A la demanda sostenida de catálogos y merchandising, como los dos pósteres que imprimió el Borges, se suma la venta de libros. Es otro fenómeno que describe la buena recepción de la obra de Warhol, y lo aportó un vendedor de la librería Cúspide, a la salida del centro cultural. "Desde que comenzó la muestra, me he cansado de vender el libro Mi filosofía de A a B y de B a A (Tusquets)", sentenció Jorge Russo. "También he vendido muchísimo una edición económica de Taschen, que reproduce su obra", agregó.
Apoyados por una docena de sponsors que aportaron dinero para solventar los costos de la muestra (ver aparte), en el Borges no se cansan de recibir a radios, cámaras de TV y prensa gráfica, interesada en la exposición.
En diálogo con LA NACION, el director del Borges, Roger Haloua, confirmó que el interés por Warhol ha sido tan grande, que lo impulsó a programar una megamuestra sobre el pop art en la Argentina para marzo de 2006.
Consultado acerca de los costos y si la institución llegará a recuperar la inversión de la muestra, Haloua evitó hablar de dinero "cuando se trata de un centro cultural". Pero, más distendido, bromeó: "Warhol todo lo puede". Y recordó que en la década de vida que lleva el Borges hubo otras muestras importantes y onerosas, como la de Toulouse-Lautrec, en 1999, procedente del Sprengel Museum de Hannover, y la de Giorgio de Chirico, en 2000, que vino de Roma. Ambas tuvieron costos cercanos a los 200.000 dólares, pero fueron más fáciles de solventar por la paridad 1 a 1 con la moneda norteamericana.
"Warhol fue la muestra más dificil de todas. Nos costó cuatro años de largas gestiones", comentó Haloua. Y explicó que el fatídico 11 de septiembre, por el cual se elevaron por las nubes los costos de los seguros para el traslado de obras vía aérea, y la devaluación del peso frustraron una muestra del rey del pop que venían negociando con la Andy Warhol Foundation.



