Ellos ya estaban casados, pero se volvieron a casar en Buenos Aires y tuvieron dos hijos argentinos. Ni siquiera durante los partos se le escapó a ella una palabra en ruso. La preparación es exhaustiva y prácticamente no cometen errores. Estuvieron en Buenos Aires durante más de 10 años simulando ser una familia como cualquier otra, solo que estaban espiando para Moscú. Eran espías ilegales. Fueron atrapados en Eslovenia y protagonizaron el mayor intercambio de prisioneros desde la Guerra Fría.