
Imaginación y tragedia
<b> Presagio de carnaval </b>
Un nuevo título de la escritora Liliana Bodoc siempre despierta la apetencia de los lectores. Después de haber publicado La saga de los confines (esa maravillosa trilogía sobre la conquista de América, contada desde el punto de vista de la literatura fantástica), Bodoc no sólo consiguió sorprender a la crítica con su rica imaginación y el trabajo de investigación realizado, sino que consolidó un público lector juvenil y adulto, que continuó apoyándola en sus obras posteriores. Ganadora de varias distinciones, traducida al inglés, alemán, francés, italiano y japonés, Bodoc, que también es docente y coordina talleres de narrativa, da con Presagio de carnaval una vuelta de tuerca a su literatura.
Lo primero que llama la atención de la novela es la tensión poética y el despojamiento de la prosa. Aunque todo es aparentemente sencillo, con una historia casi contada desde el prólogo, y con sólo tres personajes protagónicos y otros tres secundarios (uno de ellos, un perro), Bodoc va indagando en el misterio de la vida de los condenados a contentarse con poco o a perderlo todo. ¿Cuándo decimos de una tragedia que lo es?, parece preguntarse la autora. ¿Es tragedia la del yuyero Sabino Colque, que deja su país, Bolivia, huyendo de sus propios fantasmas, arrastrado por la desaparición de su familia? ¿O es la de Ángela, la muchacha que trabaja en la tienda de enfrente de la plaza, cuya belleza es tan grande que en ella está su propia perdición? ¿Está en Mijaíl, el vendedor de "harinilla", que aún conserva los libros de un padre que no conoció y para quien la traición será una forma de encontrar su lugar en el mundo? La autora consigue arrastrar también a su lector en esa búsqueda insaciable de la verdad. Esta vez, sin embargo, no hay personajes fabulosos, como en La saga... , o históricos, como en El espejo africano . Ella misma lo describe perfectamente: las tragedias se resuelven en "un tiempo y un espacio escuetos, cifrados, que acaban con una cabeza real ensartada en la pica de la virtud". Limitados a una vida sin esperanzas, Sabino y Ángela podrán, a pesar de todo, tener su noche de amor y de locura, encontrar el sentido de sus vidas en los giros de las turbas, en el carnaval de San Pedro. Como a Romeo y Julieta, ese breve cielo les acarreará la tristeza y el dolor. Hay también unos ángeles arcabuceros, disfrazados de agentes de policía, que lo persiguen a Sabino hasta alcanzarlo en un baldío, para que el destino se cumpla.
Presagio de carnaval es una bella historia bellamente contada. Y Bodoc vuelve a demostrar por qué se ha convertido en una de las escritoras más sólidas de la nueva generación de la literatura argentina.
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