
En tierras del delta que pertenecieron a la familia materna de Sarmiento, el empresario Claudio Stamato creó un espacio dedicado al arte donde confluye la cultura, la naturaleza y la gastronomía
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“El delta te atrapa o te expulsa. A mí me enamoró”, dice Claudio Stamato en diálogo con LA NACION. Hace 30 años, en tiempos de la convertibilidad y gracias al uno a uno, el empresario empezó a comprar parcelas en el Tigre, en las márgenes del río Sarmiento. “Quería una casita de fin de semana. Compré la primera parcela y, a medida que los vecinos fueron vendiendo, pude expandirme. Estas tierras pertenecían a la familia materna de Sarmiento, los Albarracín”.
Por Luisa Estrada
