
Los supuestos restos de Juana de Arco no serían de la heroína
Corresponderían a una momia egipcia
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LONDRES (EFE).- Los presuntos restos de santa Juana de Arco no corresponden a la heroína francesa quemada en la hoguera en 1431, sino que son una falsificación realizada a partir de una momia egipcia, publicó ayer la revista británica Nature .
Un equipo de científicos franceses encabezados por el doctor Philippe Charlier obtuvo el año pasado el permiso de la Iglesia francesa para investigar los restos de huesos y ropa que supuestamente pertenecieron a la Doncella de Orleans, que fue quemada en Rouen, en el norte de Francia. Tras someterlos a complejos análisis biológicos, radiológicos, toxicológicos y de carbono 14 durante seis meses, los forenses concluyeron que los presuntos restos de la heroína francesa provienen en realidad de una momia egipcia de entre los siglos III y VI antes de Cristo.
En la investigación también se utilizó el olfato de los perfumistas Sylvaine Delacourte y Jean Michel Duriez, de las perfumerías francesas Guerlain y Jean Patou, respectivamente, cuyas sensitivas narices revelaron que los restos olían a yeso quemado y a vainilla, lo que sugiere que se trató de una descomposición natural y no de un proceso de combustión.
"Podrías encontrar el olor a vainilla en un momia, pero no en los restos de alguien que murió en la hoguera", sostiene Charlier, cuyos análisis microscópico y químico también indican que no se trataba de huesos carbonizados.
Tras un proceso manipulado por los ingleses, a los que Juana de Arco combatió para expulsarlos de Francia en la Guerra de los Cien Años, la guerrera, de 19 años, que aseguraba que oía voces de santos y ángeles que le indicaban cómo actuar, fue condenada a morir acusada de herejía y brujería. Aunque una leyenda asegura que los restos de la santa fueron arrojados al río Sena para que no quedara nada que sus partidarios pudieran venerar, otra versión apunta a que se recuperaron de entre los leños quemados restos de su cuerpo y sus pertenencias, que se han conservado hasta ahora en el arzobispado de Tours.
Charlier, científico forense del hospital Raymond Poincaré de Garches, se mostró "atónito" con los resultados del análisis. La hipótesis es que un farmacéutico del siglo XIX estuvo detrás del fraude. Respecto de las razones, Charlier descartó motivos de dinero.
"Quizás el fraude fue creado para aumentar la importancia del proceso de beatificación", afirmó el científico. Juana de Arco fue beatificada en 1909 y canonizada en 1920.




