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Julio Verne
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Los últimos días de Julio Verne: amores furtivos, personajes siniestros y un misterioso crimen

El policial y el relato de aventuras se cruzan en la nueva novela de Sergio Olguín, que combina personajes reales con hechos de ficción, en la París de fines del siglo XIX; a continuación, el capítulo uno: “En el nombre del padre”

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Lo último que recordaba era a Leyla, desnuda de la cintura para arriba. La habitación se había dado vuelta y su nariz había pegado contra el piso de roble encerado, justo al lado del sillón regencia. Consiguió apoyar las manos en el asiento y apenas hizo a tiempo para voltear la cabeza y no vomitar en el tapizado. Después de la segunda arcada, la habitación volvió a girar y esta vez vio la araña de bronce, que nada más tenía un par de velas encendidas. No podía respirar, sentía que se ahogaba y no había manera de remediarlo. Entonces apareció Leyla, sin ropa, y tapó la visión de las velas. Ella le hablaba y él podía oírla, pero su mente no llegaba a armar las frases, ni siquiera a comprender las palabras. Cuando Leyla le levantó la cabeza, su cara rozó el cuerpo de la chica. Le hubiera gustado acercarse más, pero en ese instante se le cerraron los ojos y cayó en un pozo profundo, como si se hubiera muerto.