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El atentado a Cristina Fernández de Kirchner
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“Dios no quiso que muriera”: así comienza el libro sobre el atentado a Cristina Kirchner

Primer capítulo de “Muerta o presa”, una investigación periodística de Irina Hauser hecha en tiempo récord, a pedido de editorial Planeta, para convertirse en best seller político del año electoral

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Debajo de un gazebo blanco montado frente a una entrada alternativa del edificio donde vive la dos veces presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner hay un hombre parado en un costado. Está esposado, con los brazos hacia atrás. Tiene el pelo castaño oscuro, barba rala, lleva puesto un jean roto, campera de cuero y gorro negro de lana. Se nota que es joven. La policía lo dejó ahí adentro para evitar el asedio de las cámaras de televisión y para que nadie se le acerque. Con un pie, sigue el ritmo del cántico que afuera corea en un loop la multitud detrás del vallado: “¡Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar!”. Pero él no es un militante cristinista ni peronista. Sus manos amarradas permiten adivinar un tatuaje en cada dorso. Son símbolos nazis. En la derecha tiene dibujado un martillo de Thor. En la izquierda, una cruz de hierro: esa mano fue la que utilizó para empuñar el arma que puso a pocos centímetros de la cara de Cristina, ahora vicepresidenta y principal líder popular del país. Gatilló una vez, pero la bala no salió. Alguien vio que intentó corregir su maniobra, accionar la corredera, pero no lo logró.