
Pidió licencia el vicerrector de la UBA
Franco no presidirá la sesión del lunes
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Cuando faltan cinco días para que la Universidad de Buenos Aires (UBA) haga el sexto intento de concretar su asamblea y elegir nuevas autoridades, el vicerrector Aníbal Franco pidió licencia en su cargo "por razones personales".
En una breve nota enviada al Consejo Superior, que se difundió desde el Rectorado, Franco expresó que de esa manera "se podrán llevar a la práctica las decisiones acordadas por ustedes tendientes a la concreción de la asamblea universitaria".
La decisión de Franco representa, en rigor, una manera de apartarse sin renunciar y de expresar su descontento por el modo en que la mayoría del Consejo Superior decidió sesionar el jueves pasado.
Ante la imposibilidad de hacerlo en la Facultad de Ingeniería por la oposición de la FUBA, mientras Franco daba explicaciones a los medios, los consejeros se reunieron en la sede de Farmacia y convocaron a la asamblea, que está prevista para el lunes próximo, en el Salón Azul del Congreso nacional.
"Franco no va a participar de la organización de la asamblea, pero tampoco va a impedirla; la licencia es una manera de no estar pero no obstruir", sintetizó ayer uno de sus colaboradores. La licencia no tiene fecha de finalización, por lo cual el vicerrector podría suspenderla en cualquier momento. Franco no presidirá la asamblea -que deberá designar un consejero superior en esa función- ni tampoco asistirá como asambleísta.
Su decisión profundizó las diferencias que ya lo separaban de los decanos, que comenzaron cuando se concretó entre ellos un acuerdo, al que no fue convocado, que definió las candidaturas de los titulares de Veterinaria, Rubén Hallú, y de Arquitectura, Jaime Sorín, a rector y vicerrector, respectivamente.
"Franco no puede pedir licencia sin convocar al Consejo Superior para comunicarlo y que se lo acepte. Esto es más un abandono de trabajo", dijo ayer Sorín a LA NACION.
Pronóstico reservado
En este clima de confrontación, la permanencia formal como vicerrector de Franco continuará siendo un obstáculo para el pacto de los decanos. La asamblea no elige fórmulas, sino sólo al rector, y es el Consejo Superior el que luego designa al vicerrector. Así, la asunción de Sorín sólo se concretaría si Franco renunciara. El vicerrector ya expresó su voluntad de "poner el cargo a disposición del Consejo Superior" tras la asamblea.
Ayer, el Rectorado notificó a los 236 asambleístas de la convocatoria del lunes próximo. Personal de la UBA ya está trabajando con el del Congreso para instrumentar la reunión. Pero la preocupación central es la decisión que ya expresó la FUBA de intentar impedir el ingreso de los asambleístas en el edificio -que sería por la puerta de la avenida Rivadavia-, como ya lograron en cinco oportunidades, en otras sedes.
La conducción de la FUBA tiene previsto hacer mañana una presentación judicial para impugnar la última sesión de Consejo Superior. "Vamos a pedir que se suspenda la convocatoria a la asamblea", dijo Agustín Vanella, dirigente de la FUBA.
En tanto, las miradas se ponen en el dispositivo de seguridad a cargo de la Policía Federal que se implementaría fuera del edificio, lo que la mayoría ve como la única garantía de que la sesión, finalmente, pueda concretarse.




