
Premian a Federico Jeanmaire, un artesano de la literatura
Recibió anoche el premio Emecé, por su libro Vida interior
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Es curiosa la empatía que existe entre el escritor ganador y el galardón obtenido ayer: el argentino Federico Jeanmaire recibió el 48° Premio Emecé de Novela, dotado de $ 18.000, por su obra Vida interior . Pese a ser parte del internacional Grupo Planeta, Emecé es -en el imaginario colectivo- una marca argentina. Como las raíces de la escritura de Jeanmaire. Así lo reconoce el autor, en diálogo con LA NACION.
La novela ganadora cuenta la vida de una pareja que permanece encerrada durante tres días en un hotel de Ciudad de México. El premio fue entregado anoche, en el Museo Metropolitano. Compitió con el seudónimo de Carlos Aguilera y fue elegido el mejor, entre 174 trabajos.
La noticia fue recibida con alegría en el mundo cultural porque Jeanmaire pertenece a una raza de escritores que se prodiga obsesivamente con el lenguaje y que trabaja intensamente sus libros. Lo hace sin aspavientos, como un artesano de lo literario. Y cuando menos lo espera el lector, allí está su siguiente novela.
Cuando LA NACION se comunicó con el autor, finalista del premio Herralde en 1990, Jeanmaire dijo, sin la euforia que otros extrovierten cuando ganan un premio: "Estoy haciendo un asadito porque es mi cumpleaños, pero no te voy a decir cuántos cumplo". Tiene 51 años, pero parece diez años menor. El jurado que lo confirió el reconocimiento estuvo integrado por tres escritores consagrados: Rodolfo Rabanal, Ana María Shua y Pablo De Santis.
"Tenía ganas de ganarme este premio porque es tranquilo, tradicional y ético. ¿Por qué me presenté si ya soy autor de la casa? Lo decidí en febrero, con mi hijo de 15 años, de vacaciones en Europa. Además, por lo que soy -un escritor de culto- me gustaría acceder a traducciones y a otros lectores, ya que mi obra está poco traducida", explicó Jeanmaire a LA NACION, desde su casa de San Cristóbal.
"Mi escritura es muy clara. Hago un trabajo con la lengua desde lo coloquial y tengo una sintaxis bastante particular. Después, mi escritura siempre tiende a revolcarse sobre lo mismo, como si fuera un resorte que va y vuelve", aclaró.
Y allí aparecieron los temas que lo obsesionan. Al respecto, subrayó Jeanmaire: "La gente que no escribe supone que al escritor le importan muchas cosas. Pero los que escribimos sabemos que no es así. A lo largo de tu vida, sólo te importan tres o cuatro cosas, sobre las que escribís todo el tiempo y de diferente manera".
El arte de la escritura
¿Y cuáles son esas tres o cuatro obsesiones recurrentes en su caso? "Primero, una mirada a la soledad. Me impresiona qué solos estamos. Después, la dificultad para comunicarnos, para acercarnos al otro. Y, finalmente, la violencia que genera esa incomunicación".
"¿Qué tipo de escritor se considera usted?", le preguntó LA NACION. "Me considero un tipo que «labura» mucho, que tiene una estética muy marcada y que no puede acceder a grandes públicos. Me gusta ser así. De todos modos, siempre tuve dudas de si puedo ser más popular", precisó, con un tono más bien tranquilo, al que uno imagina asomado a los diálogos ajenos en los bares de Buenos Aires, sólo para saber cómo hace la gente "para conquistar el oído del otro".
Dice el escritor que por esas obsesiones que van y vienen en su escritura es que considera el Quijote el libro con mayúsculas de su vida. Tanto es así que, luego de 20 años de estudio, publicó el ensayo Una lectura del Quijote , que lo consagró como especialista en Cervantes.
"Cuando elegí el Quijote , de chico, no sabía todo lo que hoy sé de mí. Todos los escritores sabemos cuáles son las cosas que nos obsesionan." En 2003, el autor publicó Papá (Sudamericana), un libro demoledor que significó un giro en su literatura.
"Hay un antes y un después de Papá ", dijo . Y en ese después llegó, tres años más tarde, La patria . Dijo el ganador del premio Emecé: "«Padre» y «patria» son palabras muy próximas. Son un montón de verdades desde donde se comienza a pisar el mundo".
En Papá trabajó por primera vez lo autobiográfico en su literatura. "La relación con mi padre es fundante para mí. De nuevo aparecen en esa relación mis obsesiones: las dificultades para comunicarnos, lo solos que estábamos los dos y la violencia que rodeaba ese vínculo." En Vida interior , reveló, empieza a salir de ese registro autobiográfico y lo hace con humor.
Más allá de esa intimidad que emana de su literatura, ¿qué le interesa del exterior? "Me interesa -contó- el habla de la gente. Pero no salgo a escribir con libretas donde anoto las palabras que usa la gente. Me interesan los recursos que la gente aplica para conquistar la oreja del otro y conseguir que lo escuche".
Y reflexionó: "Nadie dialoga; todos monologan. Cuando monologa, la gente no para en un punto y aparte. Siempre se queda en un nexo, porque eso le permite saber si el otro está atento o se aburrió".
El ganador
- Nacido en Baradero en 1957, Federico Jeanmaire es licenciado en Letras y profesor universitario. Integró la cátedra de Beatriz Sarlo en la UBA.
- La novela ganadora, Vida interior , relata la historia de una pareja que pasa sus vacaciones en México y afronta una realidad de soledad e incomunicación en su relación.
- El jurado valoró la calidad literaria y el sutil manejo del suspenso en la narración.
- El premio es de 18.000 pesos y la publicación de la obra.
- Otros libros de Jeanmaire son Desatando casi todos los nudos (1986), Prólogo anotado (1993), Montevideo (1997), Papá (2003) y La patria (2006).
- En anteriores ediciones ganaron el premio Emecé los novelistas Eduardo Mignogna, María Esther de Miguel, Griselda Gambaro, Angélica Gorodischer, Daniel Guebel y Orlando van Bredam, entre otros.




