
Recoleta, polo de atracción cultural
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Con exposiciones cada vez mejor montadas y permanentes récords de público, la Recoleta se consolida como el circuito cultural por excelencia en Buenos Aires. Las 400.000 personas que este año visitaron el Museo Nacional de Bellas Artes -una cifra inconcebible hace sólo dos años, cuando pasaron 48.000 visitantes-, dan cuenta de un crecimiento sostenido que se refleja, también, en otros espacios culturales y salas de exposiciones.
El Centro Cultural Recoleta mantiene el ritmo que a fin de año lo llevará, seguramente, al millón de visitantes, y el Palais de Glace no se queda atrás, con sus muestras multitudinarias, como la Feria del Sol, por la que ya pasaron 60.000 personas.
Las razones del crecimiento parecen ser la variedad de ofertas culturales, precios accesibles y el apoyo de empresas privadas.
Recoleta, el circuito cultural más buscado
En auge: en los últimos años los espacios culturales del tradicional barrio porteño mejoraron sus presentaciones y lograron captar el entusiasmo de miles de personas que se asomaron al mundo del arte.
En otros tiempos sólo había museos semivacíos, concurridos por turistas y escolares. Hoy, el barrio de Recoleta es protagonista de un vibrante despertar artístico, con tal afluencia de público que acabó por transformarse en el mayor polo de atracción cultural porteño. El Museo de Bellas Artes, por caso, recibió hace dos años 48.000 visitantes. Durante el año último recorrieron sus 32 salas de exposición 285.000 personas, cantidad que en 1996, año del centenario de la sede, se elevó a 400.000.
A pocos metros de allí, el Palais de Glace atrae de 40.000 a 60.000 personas por exposición, mientras que las 26 salas del Centro Cultural Recoleta, surgido en 1980 en un edificio colonial reciclado, reúnen hoy nada menos que un millón de personas por año.
A estas salas se suma el Museo de Arte Decorativo, que durante una reciente muestra de Goya atrajo a 35.000 visitantes. Comparte las instalaciones, en el tradicional palacio Errázuris, con el Museo de Arte Oriental, que no sólo cautiva a las comunidades asiáticas.
Todo ello conforma un renovado circuito cultural, que se completa con propuestas tan diversas como la Feria del Libro de abril, cita obligada con la cultura para cerca de un miilón de personas al año, muestras artesanales y otras actividades al aire libre, como las que se realizan en la explanada de la Biblioteca Nacional.
Razones del crecimiento
Los promotores culturales apilan razones a la hora de explicar el vértigo de público en Recoleta: precios bajos; mejor presentación de cada muestra; mejor comunicación con la gente; mayor afluencia de capital privado. "La gente ha descubierto que tiene acceso a espectáculos y muestras que no tienen costo. Salvo ciertas muestras especiales en la Biblioteca y el Palais de Glace, no se cobra nada", dijo Miguel Grincager, vicepresidente de la Asociación Amigos de la Recoleta, al explicar el fenómeno, en diálogo con La Nacion.
Si de costos nulos se habla, el Centro Cultural Recoleta, se lleva todas las palmas y atrae a toda la gente. Además de pintura y escultura, ofrece, sin cargo y con pocas excepciones, una variada gama de espectáculos de música y teatro.
Entre las muestras de plástica, la de Frida Kahlo juntó nada menos que 80.000 visitantes en mayo último.
La llave de la calidad
La nueva directora del centro, Teresa Anchorena, cree que más allá de los costos, la llave principal, la que está abriendo de par en par las puertas de la cultura a tanta gente, es la calidad artística. "Cuando hay una buena exposición, se llena de gente, en la Argentina y en cualquier parte del mundo. Las artes plásticas han pasado a ser una de las posibilidades para usar el tiempo libre", dijo Anchorena.
La hora del capital privado
Si el público no pone un peso ¿quién paga la cuenta? En parte, la Municipalidad; en parte, el Estado nacional y, cada vez más, las empresas privadas. "Cada exposición tiene detrás una empresa. Sin el apoyo empresario, no podemos hacer absolutamente nada", afirmó Jorge Glusberg, director del Museo de Bellas Artes.
En estos días, en el museo a su cargo se exhibe una serie de fotografías del norteamericano Henry Wolf, auspiciado por el Banco Mercantil, Mastercard, Finca Flinchman, Banelco, VCC y el Hotel Alvear.
Cambio de imagen
No sólo hay que ser, sino parecer. De ahí que los museos de Recoleta hayan renovado su imagen, para incentivar, en vez de asustar, al público porteño. Por un lado, se están refaccionando las instalaciones, la infraestructura de cada uno de los museos. Por el otro, se ha mejorado la atención a la gente. "Pensamos cada vez más en el visitante, y menos en el artista. Los servicios culturales que se estructuran desde la necesidad del artista, fracasan", sentenció Sapollnik, director del Palais de Glace.
Allí se lleva a cabo, con la asistencia de 60.000 personas, la Feria del Sol, una muestra artesanal puertas adentro, cuyos stands, por su limpieza y arreglo, se asemejan más a un shopping de moda que a un mercado callejero.
Jorge Glusberg señaló, a su vez, que en Bellas Artes, "las exposiciones tienen cierto criterio: hay una idea de lo que queremos mostrar, una teoría detrás de la práctica".
Además de las exposiciones, por así decirlo, clásicas, que recorren las tradiciones artísticas europea y latinoamericana, se ha desatado en Bellas Artes una ola de muestras de fotografía y arquitectura. Tampoco faltan los ciclos de cine y videoarte.
Entre todas, han logrado que la concurrencia al museo no baje de los 40.000 visitantes por mes. Las esculturas del inglés Henry Moore, por ejemplo, capturaron la atención de 45.000 personas.
Guía cultural para consumidores ávidos
La gama de actividades culturales al alcance de los más ávidos consumidores es muy amplia. Desde muestras de vanguardia hasta exposiciones históricas y ferias de contenido ecológico componen la oferta ecléctica en el Centro Cultural Recoleta, el Museo Nacional de Bellas Artes, el Palais de Glace, el Museo de Arte Decorativo y el Museo de Arte Oriental. De lunes a domingos, las obras de artistas locales o extranjeros se exponen en toda su dimensión y en una amplia franja horaria, de modo de satisfacer la demanda existente.Centro Cultural Recoleta: abierto de 10 a 21 (803-1041). Muestra "a; e, i, u, o" (arte, esculturas, instalaciones, últimas tendencias, objetos). Artistas argentinos contemporáneos dan vuelo a su imaginación mediante sillas, cajas, madera y otros elementos. Música y teatro: a las 17, 19 y 21.30.
Museo Nacional de Bellas Artes: sábado, abierto de 9.30 a 19.30. Martes a domingo, de 13.30 a 19.30 (803-0802). "De la escuela de Barbizon a Van Gogh", muestra en homenaje al pintor francés Jean Baptiste Corot, en el bicentenario de su nacimiento. "La ciudad agredida": fotos, pinturas, esculturas y textos de artistas argentinos sobre el daño ambiental de Buenos Aires y las grandes urbes. "Fotografías del norteamericano Henry Wolf": imágenes artísticas y experimentales.
Palais de Glace: abierto de 15 a 20 (804-1163). "Feria del Sol", muestra artesanal ecológica: esculturas con aluminio reciclado; tapices;música étnica; objetos en cuero y mimbre; gastronomía.
Museo de Arte Decorativo: abierto de 15 a 19 (802-6606). "Los macedonios, los griegos del norte, y la época de Alejandro Magno": cerámica, joyas y esculturas de los conquistadores de medio mundo.
Museo de Arte Oriental: abierto de 15 a 19. (801-5988). "Armas y armaduras japonesas": todo lo que hubo en el país del sol naciente antes de los kamikaze y los aviones Zero.
Mostrar la calidad
"A veces los directores nos juntamos y soñamos con tener un "puente de la cultura`, que sortease las avenidas, que son barreras psíquicas muy fuertes", confesó Julio Sapollnik, del Palais de Glace. No hay puentes, pero ya está en marcha un proyecto de señalizar la zona, vinculando cada uno de los espacios culturales.Por el momento, lo que sí hay son nuevos medios de comunicación, que unen a los museos entre sí y a éstos con el público, como la flamante revista "Recoleta en Movimiento", auspiciada por el Fondo Nacional de las Artes.
La revista apunta a "difundir la idea de que Recoleta es un todo, un circuito en el que se combinan diferentes disciplinas", según palabras de su director, Andrés Gribnicow.
Al mismo tiempo, cada museo se está ocupando de mostrar lo suyo, de crear puentes hacia la gente con sus propios medios.
A la vanguardia de la difusión aparece Bellas Artes: con el fin de mostrar lo nuevo y lo de siempre, el museo se parapetó con una serie de guías para todos los precios y gustos.
La oferta va desde un catálogo de obras maestras, publicado en el "95, hasta la llamada Guía Rápida, con planos y reseñas de diversas obras, lanzada en junio último.
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