
Richard Ford gana el Premio Princesa de Asturias de las Letras
El escritor amplió la galería de reconocimientos internacionales que incluyen dos Pulitzer (por El periodista deportivo y El día de la independencia), el Faulkner (por El día…) y el Femina extranjero (por Canadá)
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MADRID.- Richard Ford se hizo escritor profesional casi por azar. Con 41 años, su carrera en la prensa se encaminaba al fracaso, estaba sin empleo y se sentó a pensar qué haría si tuviera todo el tiempo del mundo. De esa crisis surgió El periodista deportivo, una novela consagratoria en la que presentó al mundo a Frank Bascombe, su personaje fetiche.
Treinta años después, ubicado ya como uno de los máximos narradores norteamericanos contemporáneos, Ford fue galardonado hoy con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016, que recibirá de manos del rey Felipe VI en la tradicional ceremonia que se celebra en Oviedo a fines de octubre.
De esta manera Ford amplió la galería de reconocimientos internacionales que incluyen dos Pulitzer (por El periodista deportivo y El día de la independencia), el Faulkner (por El día…) y el Femina extranjero (por su novela más reciente, Canadá).
Afectado por la dislexia, suele decir que es un escritor lento, pero gracias a eso muy cuidadoso. Tuvo una infancia problemática en su Mississippi natal. De aquella época en la que se metía a menudo en peleas callejeras le quedó su pasión por el boxeo, que aún con 72 años sigue practicando.
Se licenció en Literatura en 1966, pero después se dedicó al derecho. Llegó a ser empleado de la CIA. En 1976 intentó su primera novela, Un trozo de mi corazón, que según sus palabras "no leyó nadie". Cinco años después probó suerte con La última oportunidad, mientras empezaba a trabajar en lo que creía iba a ser su profesión definitiva, el periodismo deportivo.
El éxito llegaría cuando cerró la revista en la que escribía y su mujer lo alentó a hacer "algo que realmente lo divirtiera", según cuenta él. Su alter ego Frank Bascombe se convirtió de manera instantánea en un personaje esencial de la literatura norteamericana actual. Protagoniza El periodista deportivo (1986), El día de la independencia (1995), Acción de gracias (2006) y la colección de novelas breves Francamente, Frank (2014). La evolución de Bascombe a lo largo de estos 30 años ha sido la crónica de un hombre en busca del sueño americano y a la vez el relato de una sociedad atrapada por sus miedos y contradicciones.
Raymond Carver calificó alguna vez a Ford como el mejor escritor vivo de Estados Unidos. Se lo suele considerar un heredero de Hemingway por su estilo sobrio y por la extrema parquedad y precisión de sus descripciones, siempre con la ironía bien a mano.
Pese a que la crítica considera a sus personajes como figuras sombrías y marginadas, Ford se resiste a que lo tilden de escritor pesimista. "Pongo permanentemente humor en lo que hago. Creo que hace más agradables las partes oscuras de las historias. Y en realidad es algo práctico porque quiero divertirme a mí mismo cuando escribo", dijo meses atrás cuando viajó a España a presentar Francamente, Frank.
La obra de Ford incluye también los volúmenes de relatos Rock Spring, De mujeres con hombres y Pecados sin cuento, y la autobiografía Flores en las grietas, todos editados por Anagrama.
El Premio Princesa de Asturias de las Letras -creado en 1981- otorga al ganador 50.000 euros y una escultura de Joan Miró. Lo han recibido en las últimas ediciones el cubano Leonardo Padura, el irlandés John Banville, el español Antonio Muñoz Molina y el norteamericano Philip Roth.
Ford, impulsado por los jurados Muñoz Molina y Banville, se impuso en la última ronda de votación al poeta polaco Adam Zagajewski. En la nómina de finalistas figuraban David Mamet, Andrés Trapiello, Antonio Lobo Antunes y Philippe Claudel, entre otros.




