
Sin cambios en las escuelas de la Capital hasta 1999
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La ciudad de Buenos Aires no aplicará los puntos claves de la reforma educativa, que contempla la unificación en un ciclo de tres años del actual séptimo grado con los dos primeros años del secundario. Así lo aseguró a La Nación, en forma categórica, el secretario de Educación porteño, Horacio Sanguinetti, a 24 horas del encuentro que hoy tendrán en San Juan los ministros del área educativa de todo el país, convocado por Susana Decibe para avanzar en el diseño de los contenidos de enseñanza.
La decisión de suspender los cambios fue tomada por Sanguinetti en un clima de desconcierto generalizado por la puesta en marcha del proceso de transformación de la enseñanza, cuyo alcance aún no es comprendido por muchos padres, quienes, antes del anuncio de Sanguinetti, ya habían asistido a reuniones convocadas por los colegios para explicar los alcances de la reforma.
"Dentro de dos años sólo avanzaremos en la obligatoriedad del preescolar para los chicos de 5 años, que es lo menos grave de la reforma", precisó Sanguinetti, al dar por tierra con el cronograma fijado durante la gestión municipal anterior.
El Gobierno esperaba que en las escuelas porteñas se pusiera en marcha el nuevo séptimo grado, que ya no marcará más la culminación del nivel primario, y la enseñanza de un idioma extranjero a partir de cuarto grado.
Congelaron la reforma educativa porteña
Hasta el 2000: el secretario de Educación de la ciudad de Buenos Aires detendrá los cambios impulsados por el Gobierno y criticó severamente el sustento pedagógico de la propuesta de Decibe.
La reforma educativa encuentra opositores en muchos lugares del país. Sin embargo, en ninguno aparecen tan decididos como el secretario de Educación de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Sanguinetti, quien aseguró a La Nación que, mientras dure en su cargo, no aplicará los puntos clave de la ley federal de educación.
"Yo voy a detener su aplicación todo lo posible, todo el tiempo posible, o sea, hasta diciembre de 1999", declaró sin rodeos.
Con el cambio del color político y de la forma de gobierno de la Capital, las transformaciones educativas iniciadas por el anterior titular de Educación porteño, Enrique Martín, quedaron paralizadas.
Martín, que acompañó la gestión del intendente Domínguez, había logrado que, a partir de marzo de este año, se incluyeran cambios formales en el ciclo de primero a tercer grado, cuyos contenidos no variaron.
"Ni por las tapas"
Si bien Sanguinetti admitió que en 1998 podría establecer las salas para chicos de cinco años en los jardines de infantes -"que no es tan grave, porque los chiquitos no ofrecen mayores dificultades"-, anunció que no modificará los niveles primario y secundario "ni por las tapas". Como precedente, el funcionario citó el ejemplo de España, que en un principio había inspirado la reforma de nuestro país y que más tarde fracasó. Los cambios impulsados por el Ministerio de Educación establecen un nivel inicial, que reemplazará al actual preescolar y que será obligatorio para los chicos de 5 años.
El tradicional ciclo primario pasará a llamarse educación general básica (EGB), será obligatorio y abarcará tres etapas: el primer ciclo, que irá de primero a tercer grado; el segundo, que reemplazará a los actuales cuarto, quinto y sexto, y el tercer ciclo, que reunirá el séptimo grado con los actuales primero y segundo año del secundario.
El nivel medio, a su vez, se convertirá en el polimodal, y reemplazará al tercero, cuarto y quinto año del secundario, con una oferta curricular variada, orientada a la formación profesional.
Efectos de la reforma
Sanguinetti, que acusó a la ley de reforma de "quedarse en la teoría", fundamentó su tajante decisión de no aplicar la ley federal en los errores del tercer ciclo de la EGB. Dijo que al unir los dos años iniciales del secundario con el primario "se estaría infantilizando la escuela media". Por otra parte, advirtió que se fomentará la deserción escolar, que de por sí es preocupante en ese período.
"Antes los chicos abandonaban en séptimo grado, ahora, en vez de hacer nueve años obligatorios, van a cursar sólo seis -protestó-. El abandono no surge porque el chico no se adapte al cambio de la maestrita al profesor, sino por un problema socioeconómico que obliga a los padres a mandarlos a trabajar." También rechazó las modificaciones en el secundario por la falta de profesores capacitados para dictar materias tales como francés o portugués.
Profesores reciclados
Otro inconveniente sería, según Sanguinetti, la pérdida de los puestos de trabajo de los maestros de séptimo grado. "Hoy se habla alegremente de recapacitarlos, de reciclarlos, pero la recapacitación debe realizarse con sumo cuidado, y acá hay mucha fantasía y mucha televisión." El funcionario cuestionó a quienes idearon la reforma porque "responden a una base pedagógica loca y carecen en absoluto de fundamento científico".
Calificó además de "poco responsables" a "quienes asumen una función y ya quieren cambiar todo", y criticó el costo económico de los cambios.
Como alternativa, propuso la experimentación en un "colegio piloto", para sacar conclusiones a bajo costo, en vez de generalizar la reforma.
Una materia atípica
Sanguinetti anotó, sin embargo, un punto positivo de la ley federal de educación: la descentralización de las escuelas, que permite que los colegios puedan elegir los contenidos del 20 por ciento de los programas. Nació así una propuesta novedosa a nivel mundial: la instrumentación, en el nivel primario, de una materia que eduque "para la paz".
Aunque Sanguinetti es partidario de que esta formación nazca de todas las materias, reconoció que sería útil "poder explicar, desde el punto de vista doctrinario, los males desentrañados de la guerra y la violencia".
La propuesta surgió a partir de la escalada de violencia que sufrieron varias entidades educativas, y de agresiones de alumnos a sus maestros.
Sin normas autoritarias
Las escuelas de la ciudad de Buenos Aires recibirán una bocanada de aire fresco. Toda la "normativa" -conjunto de pautas, explícitas o de hecho, que constituyen el ceremonial de una entidad educativa- quedará "readaptada a los nuevos tiempos democráticos", anunció el secretario Sanguinetti a La Nación.
"Una de mis primeras resoluciones fue levantar una suerte de prohibición que tenían las directoras de escuela para atender al periodismo", dijo Sanguinetti al ratificar su decisión de promover la autonomía en los colegios.
Anticipó, además, que se fijó el propósito de eliminar "normas autoritarias, que son resabio de épocas duras, probablemente del Proceso".
Mencionó, entre otras, las disposiciones que obligan a los alumnos a formar fila con estrecha rigidez para ingresar en el aula y la fórmula de la jura de la Bandera, para los alumnos de cuarto grado con términos que los chicos no entienden. Aseguró que las normas se modificarán de acuerdo con criterios más democráticos y encomendó esa tarea al jurista Arnoldo Siperman.
Sanguinetti precisó que la premisa será garantizar el mínimo de orden para alcanzar la convivencia y el máximo de libertad posible.
Los ecos, en la tierra de Sarmiento
La firme negativa de Horacio Sanguinetti de avanzar en las escuelas porteñas con el proceso de reforma educativa tropezará hoy con los rostros de los ministros provinciales de Educación más sumisos al proyecto impulsado fervientemente por Susana Decibe.
El encuentro de los responsables de las políticas educativas de todo el país se producirá en San Juan, donde la ministra Decibe presidirá la asamblea del Consejo Federal de Educación (CFE), organismo que los agrupa.
La asamblea de hoy fue convocada para discutir sobre el diseño definitivo de los contenidos básicos comunes y la futura reglamentación de los institutos de profesorados, entre otros temas.
La agenda se nutrirá, lógicamente, de la imprevista decisión de Sanguinetti, que amenaza con quebrar el grado de concertación que hasta el momento acompañaba la marcha de la reforma.
El Consejo Federal de Educación deliberará en tierra sanjuanina en homenaje a Domingo F. Sarmiento, de cuyo fallecimiento se cumplirán mañana 108 años.
La jornada se extenderá durante el día de hoy en la sede de la Universidad Nacional de San Juan y el temario comprende, además, el desarrollo de los programas de capacitación docente.
Concluido el encuentro, la ministra Decibe permanecerá en San Juan, donde mañana presidirá el acto central por el Día del Maestro, junto con el gobernador, Jorge Escobar, en la casa natal de Sarmiento.
Luego se trasladará a Mendoza, donde inaugurará los edificios de dos escuelas, que llevan los nombres de Remedios de Escalada de San Martín y de Florentino Ameghino.
Un obstáculo para el consenso
La suspensión de la reforma educativa en las aulas porteñas no producirá un giro inesperado, de la noche a la mañana, para los 640.000 alumnos que concurren a las instituciones educativas porteñas.
Por el contrario, la decisión de Horacio Sanguinetti de suspender la marcha de la reforma que desde el Ministerio de Educación conduce Susana Decibe apunta a marcar diferencias y calmar la impaciencia generada en muchas comunidades educativas marcadas por múltiples interrogantes en torno de los alcances de la aludida transformación.
Sin duda alguna, las inquietudes más desbordadas alcanzan a los padres de quienes el año próximo comenzarán el séptimo grado, curso que la ley federal de educación apartó de la tradicional escuela primaria para llevarla a un núcleo común de tres años, junto con los dos iniciales del secundario.
Capacitación insuficiente
A la incertidumbre de quienes irrumpirán en la nueva estructura educativa se suma el desconcierto generalizado entre los 60.000 docentes, que cuentan con un ámbito poco sistematizado para su capacitación, según advierten observadores críticos del proceso de reforma. A las limitadas ofertas para realizar los cursos de capacitación, en virtud del cronograma fijado por la gestión municipal anterior, Sanguinetti se encontró con el descontento de los maestros por la insuficiente capacitación.
Evidentemente, Sanguinetti no quiere pagar el costo político de llevar a los docentes a una reforma sin la adecuada preparación. Los maestros pueden realizar su capacitación en las universidades, en los gremios y en la única Escuela de Capacitación Docente que tiene la Secretaría de Educación, en la casa histórica que perteneció a Lucio V. Mansilla, en Belgrano.
Entre las críticas más escuchadas se encuentra el punto referido a la evaluación de la propia capacitación. En algunos cursos destinados al personal de supervisión y plantel de inspectores llamó la atención la modalidad de capacitación a distancia, sin cursos presenciales y formación a través de folletos, a vuelta de correo.
Sanguinetti prefirió, además, abrir un paréntesis de tres años para atajarse de conflictos y mirar desde afuera cómo avanza la reforma en otros distritos complicados, como la vecina provincia de Buenos Aires.
En el distrito de Duhalde, la directora general de Educación, Graciela Giannettasio, enfrentará mañana la enésima protesta gremial que pugna por la suspensión de la reforma educativa, ante los interrogantes que plantea la apertura del octavo y noveno grados, una novedad que los alumnos porteños no conocerán hasta 1999.




