
A treinta años de la muerte del pintor argentino que realizó murales en varias ciudades argentinas, su legado sigue vigente; este circuito de quince paradas permite redescubrir su talento y las historias que viven en sus obras
De niño, en un conventillo vecino al teatro Politeama, construía pequeños escenarios de títeres y montaba obras de teatro. De grande, Raúl Soldi hizo escenografías para el Colón y para decenas de películas durante la era dorada del cine argentino, en los estudios de Argentina Sono Film. Nacido en Buenos Aires en 1905 y fallecido hace treinta años, llegó a tener una carrera internacional: formado en la Academia de Bellas Artes de Brera, en Milán, trabajó como escenógrafo en Hollywood; expuso en varios países; pintó un fresco en la Basílica Nuestra Señora de la Anunciación en Nazareth y está representado con dos obras en el Vaticano.
