
¿Ventaja o riesgo? Los colegios en barrios cerrados abren una polémica
Unos 14.300 chicos del conurbano van a establecimientos privados ubicados en zonas de countries
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El explosivo crecimiento de los barrios privados en el conurbano bonaerense, que sobre fines de la última década modificó conductas sociales -debido en parte a la inseguridad-, se extiende al universo escolar y plantea incógnitas sobre la educación que reciben los chicos.
Datos oficiales indican que más de 14.300 alumnos concurren hoy a más de 50 colegios ubicados en las zonas de los countries, de los cuales siete funcionan dentro mismo de los barrios cerrados, con una matrícula de 1600 estudiantes, que cursan desde el jardín de infantes hasta el polimodal.
Si bien ninguno de ellos restringe su población escolar exclusivamente a las familias que habitan en los countries, la expansión de este fenómeno revive, frente al comienzo de un nuevo año escolar, la controversia sobre los riesgos y las ventajas que entraña promover en los chicos una educación cerrada, aislada de la comunidad.
Los propios colegios admiten el riesgo y muchos de ellos ponen en marcha distintos programas que los acercan a los vecinos, como actividades solidarias, excursiones y competencias deportivas, entre otras acciones surgidas en las propias instituciones.
Testimonios
Javier Mazzaroni es padre de Lucas (14), Sofía (13) y Pilar (6). Junto con Roxana, su esposa, se mudaron desde Haedo al country Banco Provincia, en el partido de Moreno, hace cuatro años. Decidieron enviar a los chicos al Colegio Santos Padres, a metros de la entrada de la urbanización.
Javier admite que no fomenta amistades ni paseos fuera del country, por lo que la vida familiar y escolar de los chicos transcurre en un mismo entorno. "Que vivan en una burbuja es una cuestión que nos preguntamos a diario con mi esposa y amigos en la misma situación, pero la verdad es que analizando fríamente el tema son más los beneficios -seguridad y tranquilidad- que los posibles perjuicios", explica.
"Sé que en cierto modo la vida que llevan mis hijos es perjudicial, pero también reconozco que ya tendrán tiempo, cuando tengan que ir a la Universidad y usar transportes públicos, de experimentar más la vida de la calle", concluyó Mazzaroni.
La profesora Lucía de Blanco, del Colegio San Patricio -con sedes en Pilar, Moreno y Luján-, explica que "es una tarea compartida entre el colegio y los padres brindarles a los chicos la posibilidad de vivir experiencias integradoras con el resto de la sociedad". Y agrega: "Cada vez que puedo organizo salidas al teatro o a museos, que impliquen viajar en subte o en tren, porque son experiencias enriquecedoras para los chicos".
El Colegio Santos Padres -no tiene relación alguna con el homónimo que funciona en Bella Vista- está dentro del Club de Campo San Patricio y cuenta con 190 alumnos. Su sede de Pilar, en el country Boca Ratón, tiene una matrícula de 110 alumnos.
"Es importante tener siempre presente el riesgo de que los chicos no conozcan otras realidades, por eso fomentamos proyectos sociales y solidarios donde involucramos a los chicos con las necesidades de los que menos tienen, y que muchas veces están más cerca de lo que creen", afirmó Lucía de Blanco.
El Southern International School (en el Club de Campo Abril) se vale de sus sedes en Belgrano y Pilar para integrar a los chicos. "Las excursiones, competencias deportivas y visitas se realizan con sus pares del Northern, de Pilar, y el Islands, de Belgrano", explica Pola Pallaro, directora de relaciones institucionales del colegio. Por otro lado, sólo un 30% de sus 600 alumnos reside allí. El resto proviene de La Plata, City Bell, Quilmes, Gonnet, Bernal y Avellaneda.
Los proyectos solidarios también son una materia a la que el colegio brinda especial atención. "Al tener un bachillerato internacional, además de las seis materias, tienen que aprobar el proyecto social que se les encomienda", aseguró Pallaro.
Cuando llegan al polimodal, los chicos del Southern se encuentran con otro método de inserción: las pasantías. Las realizan en Irsa, el grupo empresario que generó el Club de Campo Abril y que también controla los principales shoppings del país.
La "ciudad pueblo"
En Nordelta, donde se proyecta una ciudad pueblo, ya funcionan dos instituciones educativas: el colegio Northlands, con 240 alumnos, y el Cardenal Pironio -del Grupo Educativo Marín-, con 100 alumnos.
Silvia Brea, directora del Cardenal Pironio, define el barrio como un concepto amplio: "Lo que se busca es que en un futuro cercano se recreen en esta comunidad los valores de un pueblo, donde todos se conocen y se ayudan mutuamente, pero con una población cercana a la de una ciudad". Este colegio ofrece para sus alumnos la experiencia de compartir sus trabajos con otros colegios del grupo Marín.
"Por ejemplo, hicimos con nuestros pares del Colegio Plácido Marín, del bajo Boulogne, con motivo de unas jornadas de arte con el tema de la paz. Los chicos de ambos colegios pintaron un mural y terminaron jugando al fútbol. Fue una actividad de lo más enriquecedora", explicó Brea.
La lista de colegios dentro de los countries se completa con el Colegio Sworn de Moreno, que cuenta con 200 alumnos, y el Colegio Saint Mary of the Hills, en Pilar del Este.
"Los padres trabajan durante toda la semana en la Capital, y cuando llega el fin de semana no quieren saber nada de llevar a los chicos a la ciudad o fuera del country, y trae como consecuencia casos de chicos que pasan meses sin salir del mismo entorno", concluyó Lucía de Blanco, del San Patricio.




