Vox populi
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Por muchos motivos, buena parte de los argentinos está al tanto de los problemas de la economía. Podemos listar los síntomas y las posibles soluciones para las patologías de fondo; asimismo, somos capaces de recitar todos los obstáculos que existen para poner en práctica alguna clase de terapia. Nos falta la mirada minuciosa, detallada y profunda del profesional. Pero, incluso así, flotan en el aire un conjunto de conceptos que son vox populi.
No es de ahora. Vuelvo a decirlo, porque es algo que no deja de asombrarme: tenía ocho años cuando les sacaron los primeros ceros a la moneda. A esa edad tuve que empezar a procesar ideas que, de suyo, pertenecen más bien al ámbito del Banco Central que al de la escuela primaria.
Desde entonces, no solo no mejoramos, sino que las causas siguen siendo más o menos las mismas. A lo sumo, se han profundizado. Y estamos peor. Pero esta consciencia pública de lo que está roto impide ver un dato que cambia toda la ecuación. Sí, tenemos todos estos problemas, pero la Argentina sigue funcionado y tiene la esperanza de salir adelante gracias a una mayoría silenciosa de gente seria que está demasiado ocupada haciendo bien su trabajo para involucrarse en internas, componendas, roscas y chamuyos.






