Ahora quiero ser campeón

La temporada 2002 representó el mejor año de Sebastián Porto en el Mundial de motociclismo de 250cc; no obstante, espera confiado que 2003 sea mejor
Daniel Meissner
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27 de noviembre de 2002  

Asegura que aún no llegó a su techo como piloto porque "en cada carrera se aprende algo", insiste en que el año próximo quiere pelear por el título mundial de los 250cc y está convencido: "Si hubiese nacido en Europa, todo me costaría menos". A los 24 años y con más de cien carreras en el máximo nivel del motociclismo internacional, Sebastián Oscar Porto espera confiado una nueva temporada. Después de la disolución del equipo Petronas, con el que brilló en 2002 (obtuvo su primer triunfo y fue quinto en el certamen), el rafaelino aguarda que se resuelva su situación.

Ayer, de visita en LA NACION, contó: "Voy a subirme a una Aprilia o a una Honda, eso es seguro. Resta saber el equipo; lo único que espero es poder llevarme conmigo a un mecánico, Emanuele Martinelli, que ya me acompañó en los equipos EDO y Semprucci y con el que me entiendo muy bien", explica.

Tras siete temporadas completas en el Continental Circus, Porto tiene con qué entusiasmarse. Hace menos de un mes cerró su mejor año. Una pole position , su primera victoria y cinco podios así lo indican. "Pese al poco tiempo de preparación que tuvimos, supe enseguida que contábamos con una buena moto. Así llegaron los primeros resultados. Pero antes de la mitad de la temporada, después de unos ensayos en Barcelona, la máquina mejoró sensiblemente y entonces empezamos a entusiasmarnos con un triunfo", aclara.

Y si de hacer un racconto del último ejercicio se trata, es imposible no retrotraerse a la histórica jornada del 21 de septiembre último, en la que después de 40 años un motociclista argentino celebró en lo más alto del podio. Fue en Brasil, tras una contundente demostración de superioridad desde el arranque. Y Porto lo recuerda así: "Largué bien, me fui adelante y empecé a marcar diferencias. Me sorprendió ver lo lejos que iban quedando los demás, no podía creer lo que me marcaban desde los boxes. La victoria no me tomó por sorpresa porque sabíamos del potencial de la máquina, pero sí me sorprendió la ventaja por la que gané".

Sin embargo, no todas fueron rosas para el santafecino. En absoluto. Antes de saborear las mieles del éxito, las pasó de todos los colores . Y no justamente por el desarraigo que suele herir a quienes buscan la gloria en tierras lejanas.

Su periplo europeo fue azotado por la falta de sponsors de su país, por la escasez de resultados en varios años, por las dificultades que conlleva haber nacido tan lejos del Viejo Mundo y hasta por la indiferencia de un equipo (el alemán Kurz), que durante buena parte de la temporada 2001 lo dejó librado a su suerte, desatendiendo su moto y sus reclamos.

"Hubo épocas difíciles, en las que me pregunté si tenía sentido tanto esfuerzo, tanto sacrificio. Es duro pelearla afuera. Pero a mí me gusta lo que hago y esas ganas me empujan a ir siempre para adelante. Ahora quiero luchar por el campeonato", dice Porto, antes de autoevaluarse como piloto: "La experiencia te va cambiando. Ahora estudio más las carreras y voy modificando las estrategias sobre la marcha, depende de como se plantee la prueba; a veces no tenés un motor tan competitivo y te lo tomás con tranquilidad, tratando de hacer las cosas bien y esperando el momento justo para una maniobra. Y lo mismo pasa con los entrenamientos".

Alguna vez, Olivier Panis (corredor de Fórmula 1) dijo que a los pilotos se los ve distintos después de ganar su primera carrera. Puede ser. En Porto, sólo se nota una mayor confianza en sí mismo. Ayer hablaba de sumar kilómetros, hoy aspira a una corona mundial. Una evolución lógica, avalada por su talento y tenacidad para luchar, muchas veces, contra molinos de viento.

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