Aimar, lesionado y triste

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20 de agosto de 2000  

SANTA FE (De un enviado especial).- Pablo Aimar no jugó anoche ante Colón. Un fuerte golpe en la nuca, en la práctica de ayer por la mañana, terminó por marginar al volante, que no presenció el partido y por la tarde se fue con sus padres a Río Cuarto, su ciudad natal.

En realidad, como explicó Américo Gallego, la baja de Aimar se produjo por un cúmulo de cosas: "Se dio lo del golpe en la cabeza, pero además su pierna izquierda no estaba bien y sentía dolores por la contractura en el isquiotibial, que arrastra desde el partido de la Argentina-Paraguay".

Particular y llamativo entrenamiento de River, ayer por la mañana, en Unión, ante el local. El equipo practicaba de la mitad de la cancha hacia un arco; el de Nery Pumpido, de la mitad hacia el otro. En una jugada en espacios reducidos, Pablo Aimar recibió un terrible pelotazo en la cabeza, producto de un derechazo de Gallego; el volante quedó medio mareado. De inmediato vino la pelota en el aire, Pablito saltó a cabecear y cayó de espalda; su nuca pegó contra el piso y quedó tendido, inmóvil. El impacto le produjo la pérdida momentánea de la memoria, aunque no quedó inconsciente, según señaló el médico Luis Seveso.

El jugador se sometió a una tomografía computada y se le hicieron placas radiográficas en una clínica privada de esta ciudad. A las 14.02, Aimar entró en el comedor; poco después, Seveso, con los resultados de los estudios, se reunió con Gallego. Las señas del Tolo eran elocuentes: con su cabeza, le hacía al jugador movimientos negativos.

El volante se fue a dormir la siesta y dos horas antes del partido le confirmaron que no iba a estar frente a Colón.

Trascendió que el jugador tendrá varios días de descanso, ya que Gallego no lo incluyó en la lista de futbolistas que viajará hoy a Río de Janeiro para jugar pasado mañana con Flamengo, por la Copa Mercosur.

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