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La cara aniñada y la voz de "flauta" se contrastan con el mechón canoso que cae sobre la frente y la tranquilidad que posee para pensar a más de 230 km/h. La tonada salteña apenas se descubre en medio de las pocas palabras que pronuncia. Pocas pero precisas, sin rodeos, algo poco habitual en el ambiente de los fierros. Así es el salteño Nicolás Vuyovich, de 21 años, el joven que venció el domingo último a las grandes figuras del TC 2000 en la carrera más renombrada de la temporada, en el autódromo Oscar Gálvez de Buenos Aires.
En apenas cinco fechas, el piloto de Orán conoció el triunfo en la categoría más tecnificada del país. Y su apellido, desconocido para el público en general, repercutió con fuerza. Una victoria que llegó de la mano del equipo del preparador Miguel Alisi, un exitoso referente del Turismo Nacional, que le brindó una butaca hace sólo once semanas.
-¿Pensabas que te ibas a ir vencedor de Buenos Aires?
-En realidad, no. Hicimos unas pruebas en Córdoba el martes 8 y fuimos a Buenos Aires. Después, todo se dio como para ganar. Sólo tuve que aprovechar el excelente auto que me dio el equipo de Alisi.
-Si bien no cargabas kilos de lastre, no es común ganar en la quinta carrera.
-No esperaba ganar tan pronto. Cuando me llamaron para este proyecto, Alisi se comprometió a trabajar mucho y demostró que está en un gran nivel.
-Ganaste en Buenos Aires y ante una multitud. ¿Sos consciente del significado?
-Por supuesto que un éxito en el Gálvez tiene mayor resonancia. Pero además de la envergadura por todo lo que rodea a la carrera, éste es un halago que jerarquiza mi campaña como piloto. Derrotar a Ortelli, a quien considero uno de los mejores profesionales del país, es una satisfacción enorme.
-Desde afuera parecía que el experimentado eras vos y que el novato era Ortelli. En lugar de aprovechar al máximo tu potencial te encargaste de exigir a tu rival, ¿no es así?
-No exigí el auto al límite. Traté de ir lo más tranquilo posible. Mi coche traccionaba muy bien en la horquilla y en los retomes lentos y eso me posibilitaba dominar la situación. Además, destaco la actitud de Guillermo, que en ningún momento intentó nada raro.
-Los pilotos suelen decir que en la última vuelta, cuando van hacia al triunfo, temen por alguna rotura. ¿A vos te pasó lo mismo?
-Iba muy concentrado con lo que hacía Ortelli. La verdad es que no tenía tiempo de escuchar nada raro.
Vuyovich siempre es nombrado cuando se habla de talentos de exportación. En 1990, con apenas ocho años, arrancó con el karting. Fue compañero de equipo de otro talento: José María López, el reciente campeón de la Fórmula Renault italiana. "El Nico", como se lo conoce a Vuyovich, ganó los títulos argentinos de karting en 1994 y en 1996, y ancló en las categorías con techo. El Turismo Nacional fue la gran puerta, al ganar el campeonato de la temporada 2000, en la Clase 2, y ahora está a un paso de obtener la corona de la Clase 3, que el domingo próximo se presentará, vaya coincidencia, en Buenos Aires.
-¿Cuál era tu sueño?
-Siempre soñé con ser campeón de la Fórmula 1. Pero las diferentes situaciones hacen que los sueños se devalúen. Pero en el Gálvez logré otro sueño: ganar en una categoría importante y ante una multitud.
El director del equipo, Miguel Alisi, lo conoce bien y habló de sus características: "Sé que en mis filas corre un gran talento. El es muy profesional y demostró que además de tener condiciones conductivas, piensa muy bien arriba del auto. Viene del Turismo Nacional, donde las carreras sólo duran 30 minutos. Eso implica ir a fondo en cada vuelta. En el TC 2000 las competencias duran el doble, por lo que hay que administrar el potencial del coche".
Vuyovich no tiene problemas en viajar en coche desde su Orán natal a Córdoba para probar. El recorrido de más de 1000 kilómetros puede que no le traiga buenos recuerdos, ya que hace un par de años sufrió un grave accidente cuando volvía.
-¿Quién es tu ídolo?
-Crecí admirando a Traverso. Ahora respeto mucho a Ortelli.
-¿Cuáles son tus sueños?
-Poder dedicarme al automovilismo. Hasta hace poco compartía dos tareas, la de piloto y ayudar a mis padres en el campo, con el cultivo de soja, poroto y maní. Por suerte, al estar en dos categorías sólo tengo tiempo para probar y correr.
-¿No querés ir al exterior?
-No me quita el sueño. Quiero sentirme a gusto donde corro. Y si estoy mejor acá, mejor.
-Hace pocas semanas fuiste a probar un auto de la F.3 inglesa, en Pembrey, y causaste una gran impresión. ¿Qué perspectivas tenés?
-Ninguna. Me invitaron, ensayé y me vine. Algunas cosas no me gustaron. Cuando probé el auto, la puesta a punto fue la que indicó el equipo. Quedé a sólo ocho décimas del récord de James Courtney (actual probador del equipo Jaguar, de F.1). Pude ir más rápido. Lo tomo como una experiencia más.
Nicolás Vuyovich, "El Nico", no asombró a quienes lo conocían. El joven que contrasta la voz finita y el mechón blanco sabe aunar muy bien el talento natural y la ambición de hacer lo que le gusta: correr. Sólo correr.



