Boca, en una semana clave: Cardona es el comodín de un equipo con falencias en el armado de juego y en la definición

Crédito: Mauro Alfieri / POOL ARGRA
Franco Tossi
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30 de noviembre de 2020  • 12:50

Boca se dispone a encarar unas semanas de las más importantes del segundo ciclo de Miguel Ángel Russo. Pospuesto por el fallecimiento de Diego Armando Maradona, la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores en Porto Alegre, ante Inter, será el miércoles y la revancha se producirá siete días después. Para eso, el técnico xeneize, durante los últimos partidos, se encargó de mantener activos a titulares y suplentes para saber quién puede responderle llegado el momento. Los delanteros no aprovecharon las oportunidades, otros jugadores lo fastidian domingo a domingo y un apellido en particular le genera una calma que tapa esos otros dos problemas.

Boca cerró su clasificación a la siguiente fase, en la que se verá las caras con el equipo brasilero, e inmediatamente comenzó su excursión en la ahora bautizada Copa Diego Maradona. Fueron cinco jornadas de seis (la que resta se completará el fin de semana próximo) en las que Miguel Russo puso en cancha a diversas formaciones con el fin de tener a todos preparados y en buen nivel. Parecía que la alteración de algunos nombres no iba a afectar el producto, pero Boca padeció los dos partidos que perdió -y bien- y también en los que ganó: cuando se gana, también se sacan conclusiones. Y algunas fueron negativas sobre ciertos futbolistas.

Cuántas veces se ha hablado, entre análisis y exigencias de hinchas, de Franco Soldano y su falta de gol. Aunque pertenece al equipo titular que se consagró en la Superliga que le arrebataron a River agónicamente, sus 2 tantos en 23 compromisos lo ponen entre los cuestionamientos. Entonces, llegaba la hora de ver de qué estaban hechos los que esperaban su chance: Ramón Ábila y Mauro Zárate. Porque Carlos Tevez es el hombre a acompañar.

Si hay uno de los dos que más aprovechó ese fue Wanchope. Primero, porque marcó dos goles. Segundo, porque el ex hombre de Vélez estuvo desgarrado en el isquiotibial izquierdo poco antes de iniciar el certamen local.

Crédito: Marcelo Manera / POOL ARGRA

El cordobés puso la cabeza para ganarle a Lanús en la Fortaleza (2-1) y le volvió a anotar en la Bombonera, aunque sólo para descontar en la derrota 1-2. No obstante, en el juego no todo fue tan efectivo. De hecho, tampoco lo fueron sus oportunidades de gol: justamente en la caída ante el Grana se movió lento en el área y tomó decisiones equivocadas en tres situaciones que bien pudieron terminar en goles. También jugó ante Talleres (0-1) más de 20 minutos, pero no logró nada productivo. Mientras que anoche, en el triunfo ante Newell's (2-0), participó en el segundo gol, pero cuando tuvo la oportunidad de marcar desde los doce pasos terminó tirando el penal muy por encima del travesaño. La ecuación, con él, tampoco cambia demasiado.

Zárate directamente tiene un bajo nivel que, es evidente, Russo observa desde antes de la pandemia. Tanto el fin de semana pasado como ayer logró dos de las tres titularidades que el técnico le cedió en este ciclo (de 19 encuentros). Algo más retrasado para elaborar, tuvo pobres labores. No sólo en esa función, en la que sigue excediéndose de individualista, sino también en lo que más sabe hacer: la definición. Entre los dos partidos tuvo dos jugadas claras para anotar. ¿La más increíble? La de anoche, cuando le filtraron la pelota y lo dejaron frente al arquero, pero Mauro decidió picársela y dársela a las manos en una jugada que exigía una acción más segura.

Difícilmente Russo reconozca alguna vez si está disconforme con un nombre. Así como también es casi imposible imaginar que esté contento con los partidos de esos delanteros de los que espera más. Sin embargo, hay una cuestión que sí quedó expuesta. Los principales reproches fueron a la mitad de la cancha. Y es que hay una modificación, llevada adelante por el propio club, que le dio cierto retraso al fútbol del equipo: Guillermo Fernández era una fija del campeón, pero no renovará el préstamo y en Boca desistieron de sus servicios más allá de que continúa entrenándose. "Pol no es más jugador del club. No hay marcha atrás", sentenció el entrenador.

Entonces, al lado de Jorman Campuzano tiene un vacío que rellenar. Con otro estilo, claro. Y eso es lo que evidentemente le cuesta encontrar: con Diego "Pulpo" González adaptándose a la institución y a la vuelta a la actividad (no jugaba desde septiembre de 2019), la pieza es Nicolás Capaldo, un volante dinámico que no se caracteriza por ser salida ni elaborar. Así, los gritos fueron constantes. "No los dejan salir, boludo... ¡Campu, traela vos!", se escuchó en Rosario; "Si no agarramos la pelota, cagamos", dijo Russo en el primer tiempo de la derrota ante Lanús; "¡Los del mediocampo tienen que agarrar la pelota!", repitió ayer.

No obstante, hay un nombre que puede salvar tanto esto último como la falta de seguridad en la ofensiva: Edwin Cardona. Desde que se volvió a poner la camiseta de Boca no habían quedado dudas que sus pinceladas se mantenían vigente. Encima, Russo le está dando cada vez más confianza: fue titular en cuatro de los últimos seis encuentros (uno no jugó por estar citado a la selección colombia y en otro ingresó en el entretiempo). Y anoche se destapó con su primer gol en su segundo ciclo, logró su primer doblete con la camiseta de Boca y fue la gran figura del triunfo a Newell's, anotando un gol de tiro libre y otro con caño al arquero. Amo y señor de la pelota, le dio al equipo el fútbol que no encontró en los pies de los volantes y de Zárate, el otro encargado.

El que tuvo un paso en Boca, entiende y sabe cómo jugar acá. Cardona se adaptó rápido
Miguel Ángel Russo

"No me sorprende lo de Cardona. El que tiene un paso en Boca, entiende y sabe cómo jugar acá. Se adaptó rápido", lo elogió el técnico tras el triunfo. Russo sabe que tiene la solución en el colombiano. Con él, le quitará responsabilidades al mediocampo. Con él, tiene encargado en la pelota detenida. Con él, soluciona el tema ataque: puede no optar por ninguno de los atacantes para armar otra estructura poderosa, con Salvio y Villa por los costados y Tevez como única referencia por delante de Cardona. Con él, Carlitos se siente cómodo: "Que el Gordo juegue, me hace fáciles las cosas. No tengo que ir tan abajo a buscarla". Ese examen ya lo hizo en el estadio Marcelo Bielsa y salió muy bien. Esa noche, Tevez, que fue figura, dejó a la vista que no necesita del esfuerzo de Soldano para destacarse.

Boca empieza a enfocarse en el desafío continental. Y Russo sabe que tiene la carta para sufrir en menor medida las falencias de juego y gol.

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