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RÍO DE JANEIRO (Enviado especial).- Guido Carrillo volvió a Estudiantes para jugar partidos como este. Para ponerse otra vez la camiseta que había dejado nueve años antes, salir como capitán a un Maracaná repleto y quedar a 90 minutos de la final de la Copa Libertadores. Volvió para las noches grandes y para intentar cerrar un círculo al que todavía le falta algo. Levantó una Ligue 1 en Francia, ganó cinco títulos desde su regreso al Pincha y se convirtió en uno de los grandes emblemas de este ciclo. Pero nunca fue campeón internacional.
A los 35 años, el delantero está frente a la oportunidad más importante desde que regresó. Y no será un partido más para Estudiantes, que llegó a Río con todo lo que suele despertarle la Libertadores: ilusión de volver a hacer historia, el esfuerzo de los hinchas para acompañar al equipo y esa relación especial que el club tiene con la Copa.

Carrillo tiene buenos recuerdos ante Flamengo. Los últimos dos goles de Estudiantes ante el equipo brasileño fueron suyos. El primero llegó en 2025, en el Maracaná, cuando apareció sobre el final para marcar el 2-1 y mantener con vida una serie que parecía casi resuelta. El segundo fue este año, en La Plata, para el 1-1 de la fase de grupos de la Libertadores.
Esta vez hay una final en juego.
Estudiantes vuelve a uno de los grandes escenarios del continente con el sueño de meterse otra vez en una final de Libertadores, algo que no consigue desde 2009. Tiene futbolistas con mucho recorrido para este tipo de partidos, como Fernando Muslera, Marcos Rojo, Leandro González Pirez, Ramiro Funes Mori, José Sosa o Joaquín Correa. Pero ninguno fue tan decisivo como Carrillo en este ciclo.
Carrillo nació en La Plata un 25 de mayo, el Día de la Patria, y creció en Magdalena, a unos 50 kilómetros de la ciudad. Se formó en Estudiantes, debutó en Primera, hizo goles, se fue a Europa y construyó allí una carrera. Volvió en 2023, todavía competitivo, no para despedirse sino para volver a ganar. Y ganó.
Desde entonces, Estudiantes levantó la Copa Argentina 2023, la Copa de la Liga 2024, los Trofeos de Campeones de 2024 y 2025 y el Clausura 2025.
Carrillo fue clave en varias de esas conquistas. El hijo de Laura y Marcelo marcó el gol de la final ante Defensa y Justicia para ganar la Copa Argentina y contra Racing, en la definición del Clausura 2025, marcó sobre la hora el empate que llevó el partido a los penales, donde el Pincha terminó consagrándose. Y en esta misma Libertadores alcanzó un récord que lo instaló definitivamente en un lugar de privilegio: se transformó en el máximo goleador de Estudiantes en la historia del torneo. Dejó atrás la marca de 13 tantos que compartían un ídolo como Juan Ramón Verón y otra figura muy ligada a la historia reciente como Mauro Boselli. En un club cuatro veces campeón de América, no es un dato menor.

Leonardo Jardim, técnico de Flamengo, conoce a Carrillo desde bastante antes de este cruce. Fue quien lo llevó a Monaco en 2015 y lo dirigió en uno de los equipos más recordados del fútbol francés de los últimos años. En la temporada 2016/17, el equipo del Principado rompió el dominio del Paris Saint-Germain y ganó la Ligue 1 con un plantel que tenía, entre otros, a Radamel Falcao y a un adolescente que empezaba a deslumbrar al mundo: Kylian Mbappé.
“No es fácil marcarlo. Es uno de los mejores del mundo en el juego aéreo”, lo elogió Jardim después del 0-0 en La Plata que dejó la serie abierta. El técnico de Flamengo destacó que Carrillo ganó varios duelos “pese a estar siempre bajo presión” y explicó que su presencia obliga a los defensores a disputar cada pelota “al límite”.

Esta semifinal también encuentra a Carrillo en un momento personal distinto. En diciembre de 2025 fue papá por primera vez. Nació Rita, su hija, y su vida cambió junto a Micaela, su pareja, justo en medio de otro tramo decisivo para Estudiantes.
Tiene un año de contrato por delante y sabe que esta clase de oportunidades no se presentan muchas veces.
Él mismo lo dejó claro antes de la revancha. “Cambio todo por que se dé”, respondió cuando le preguntaron qué daría por ganar la Libertadores. También explicó qué representa el torneo para Estudiantes: “Lo que este club siente con la Copa es diferente. Se nota en las noches de partido; el equipo da más y están todos más metidos”.

Carrillo también dejó claro en estos días cómo vive la serie: “Está todo abierto. El grupo está enfocado en el objetivo, va a ser difícil pero vamos a lucharla. De visitante nos hacemos fuertes, ya conocemos el campo y buscaremos la clasificación”. Si bien el equipo no está confirmado, compartiría el ataque con Tiago Palacios, mientras Joaquín Tobio Burgos se movería entre el mediocampo y la posición de extremo.
El Pincha volvió a Río con una “final” a 90 minutos. Y Carrillo, aquel chico que salió del Country, pasó casi una década en Europa y eligió otra vez al club de su vida, tendrá un papel decisivo. Ya alzó cinco trofeos desde su vuelta. Ahora va por el que todavía le falta, con el que todo Estudiantes sueña.



