Huracán y Belgrano no pudieron quebrar el cero

En un partido deslucido, igualaron sin goles; en el final hubo desencanto y silbidos
Carlos Travaglini
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2 de diciembre de 2001  

Ni uno ni otro equipo supo quebrar el maleficio del cero, en una noche dónde el fútbol también estuvo ausente: en Parque de los Patricios, Huracán y Belgrano igualaron sin goles, con un final invadido por los silbidos.

El primer tiempo fue deslucido y con pocas acciones interesantes. Huracán intentó asumir el protagonismo, pero siempre tropezó con las limitaciones propias para hilvanar alguna jugada riesgosa. Intrascendente Luis González, que no pesó en el medio campo, la suerte de Huracán deambuló sin ideas claras. Enfrente, tuvo un rival más preocupado por cuidar su arco que por jugar en el terreno adversario. Eso sí: si algo positivo se vio en el conjunto cordobés, eso fue el orden.

A los 3 minutos, un remate de Obolo que se desvió en Ríos resultó la jugada más clara. Porque Huracán sólo llegó con algo de peligro a los 39 minutos, cuando Buján levantó un tiro de zurda por encima del travesaño.

Belgrano acentuó el dominio del juego en el arranque del segundo tiempo. Supo aprovechar los espacios y a punto estuvo de ponerse en ventaja con un remate de Obolo desde 50 metros, que Ríos sacó con atención.

De todas maneras, el desarrollo no mejoró demasiado: Huracán, empujado por su amor propio, buscó con tibios ataques quebrar el cerrojo defensivo de Belgrano, que siempre se mostró más seguro en el traslado del balón.

Y en el final, Obolo se perdió otro gol en el área chica con un cabezazo que no encontró la red. Hubiera sido injusto. Un pobre empate fue la cosecha de dos equipos con poca imaginación y que merecieron, por mezquinos, el reparto de puntos.

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