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El empate 1-1 de Atlético de Madrid este martes frente a Stuttgart en su viaje a Alemania oculta una victoria del equipo colchonero que va más allá del resultado. En el duelo por la cuarta fecha de la Champions League regresó al gol Julián Alvarez, que lo gritó con el alma. Así, quedó al descubierto que dejó atrás mucho más que los 174 días sin anotar para el club del que quiso irse, no pudo y esa actitud generó una grieta inmensa con los hinchas.
Ese zurdazo que en el comienzo en la segunda etapa viajó al fondo de la red tras el pase atrás del nigeriano Ademola Lookman evitó la derrota del Aleti, que jugó casi la última media hora con un jugador menos por la expulsión del danés Morten Hjulmand. Ante un escenario difícil, el delantero apareció con un golazo para darle un alivio a los fanáticos y al DT Diego Simeone. Si no se puede ganar, rescatar un punto fuera de casa vale oro en esta etapa de grupo. Si es con un gol de Julián, hoy no tiene precio.
La Araña había anotado por última vez con la camiseta blanquirroja el 29 de abril pasado, de penal, en una serie semifinal con Arsenal en la que quedaron eliminados los dirigidos por el Cholo. Desde entonces, sus únicos gritos fueron con la selección argentina, allí donde solamente sonreía en los últimos meses. Una sequía que, en paralelo, fue creciendo a la par del descontento de los hinchas tras su expresión de querer que lo transfieran al Barcelona.
La dirigencia no le cumplió ese profundo deseo, Alvarez mostró su peor cara al faltar a algunos entrenamientos a poco de reintegrarse tras el Mundial y el hecho de hacer visible su incomodidad por seguir en la entidad madrileña tuvo un efecto inmediato en los aficionados, que exteriorizaron su enojo en forma de abucheos repetidos. La relación entre uno y otros quedó atravesada por una alta tensión.
JULIÁN EMPATA EL PARTIDO ⚽️
— Atlético de Madrid (@Atleti) October 20, 2026
¡VAMOS! 👊 pic.twitter.com/KaFW0ZY5cP
El apoyo del DT y de sus compañeros, muchos de ellos a su lado también en el conjunto nacional, le permitió entender que por ese camino no ganaba ninguna de las partes. Entonces, comenzó el proceso de reconciliación: el atacante sumó actitud, le agregó ambición y, a la luz de su esfuerzo y minutos de calidad que volvió a tener, transformó aquellos silbidos -impactantes ante Villarreal y en el derbi, por una Liga de España que lleva nueve fechas- en un rebrote del reconocimiento.
Hoy está motivado. Otra vez. Los goles que no llegaban en sus últimos partidos, pese a tener muy buenas posibilidades, lo llevaron a acumular tiempo sin marcar, pero mucha más furia contenida. Y así, cuando su definición se convirtió en gol en la noche de Stuttgart, dejó salir todo eso que llevaba dentro. Apretó los puños, agitó los brazos y recibió rápido los abrazos y el afecto de sus compañeros, incluyendo un grito con palmada en el pecho, levantándolo en el aire con un giro, de Giuliano Simeone.
Una clara señal de que todos quieren al mejor Julián con el cuerpo y la mente en el mismo lugar. Y los miles de hinchas que viajaron a Alemania volvieron a ver el icónico gesto de Spiderman en la celebración del jugador de cara a ellos, con el dedo pulgar, el índice y el meñique construyendo la telaraña. No se olvidó cómo hacer un gol y sigue siendo el mismo su festejo. El cordobés va dejando en el pasado un capítulo de rencores que buscará que, en un futuro, parezca una lejana anécdota.
Alvarez ya no tiene la mirada baja, el paso perdido, la expresión insolente. Nadie se anima a reprobarlo. “Es nuestro mejor jugador. Ha estado creando ocasiones durante varios partidos y necesitaba este gol”, sentenció Alejandro Grimaldo, campeón con la selección española en la Copa del Mundo y compinche de la Araña en el juego en el colchonero.
Luego, sumó su voz Simeone, el entrenador, el que hizo todo lo posible por retenerlo en el plantel y le fue devolviendo poco a poco su lugar preponderante en el equipo. “Hizo un gran partido, un esfuerzo físico increíble y marcó un golazo. Nos pone muy contentos porque es un jugador determinante y lo necesitamos para llegar a los lugares que queremos llegar”, describió, pensando en los objetivos que tiene Atlético de Madrid en su ambición de pelear la Liga de España y, especialmente, la ansiada Champions.


