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El crecimiento institucional y los éxitos deportivos dejaron de transitar por la misma senda. Poco a poco, River se alejó del camino del éxito hasta entrar en un progresivo estado de declive futbolístico, completamente ajeno a su evolución en materia de infraestructura, el aumento de masa societaria y una herramienta indispensable como la generación de ingresos de dinero por diferentes conceptos.
Noveno en la tabla anual -en la que el objetivo de ganar el título es utópico- como en la zona B del Torneo Clausura -fuera de los puestos de clasificación a los octavos de final-, River navega en una situación de incertidumbre a corto y mediano plazo. Aunque obtuvo el triunfo en cuatro de sus últimas seis presentaciones del ámbito doméstico, el pésimo inicio puso seriamente en riesgo su clasificación a las competencias internacionales de 2027.
Ante ese escenario, la dirigencia encabezada por Stefano Di Carlo no logra encontrar el rumbo en el aspecto más importante que tiene River como institución: el fútbol. Desde que asumió en su cargo el lunes 3 de noviembre de 2025, el presidente ratificó a Marcelo Gallardo, eligió a Eduardo Coudet como sucesor del DT más ganador de la historia y luego se inclinó sorpresivamente por un interinato de Leonardo Ponzio, hasta entonces integrante de la secretaría técnica y sin ningún tipo de experiencia al mando de un plantel. Ahora, sin que sea posible poner un punto de partida exacto, se acerca el turno de otro ídolo: Ramón Díaz.
Por primera vez desde que renunció como entrenador el 27 de mayo de 2014, enemistado con Rodolfo D’Onofrio tras obtener el Torneo Final y la Copa Campeonato con seis días de diferencia, Ramón está cerca de regresar a River. En ese contexto, surge una pregunta inevitable: ¿por qué ahora sí es el candidato de la CD de River? Más allá de que las fuentes dirigenciales consultadas por LA NACION aseguran que no hubo ninguna conversación con el riojano, la realidad indica que hubo distintos puntos de contacto para facilitar su retorno después de 12 años y medio. Emiliano, hijo y ayudante de campo de Ramón, conversó con D’Onofrio para acercar posiciones. Si bien no volvió a ocupar un cargo desde que dejó la presidencia en diciembre de 2021, su palabra tiene mucho peso en la vida cotidiana del club, por eso era muy importante que diera el visto bueno.
Nacido en La Rioja y de muy buena relación con el expresidente Carlos Menem, Ramón también conoce a su hija, Zulemita, actual pareja de D’Onofrio. A partir de esos vínculos, era inevitable hallar un canal de diálogo, pese a que ninguna de las partes involucradas admitirá públicamente la situación. Sin embargo, el like que puso D’Onofrio en una publicación de Instagram de Emiliano fue un guiño.
Otro ítem a tener en cuenta, y determinante, es el panorama político-deportivo. El nombre de Ramón, hoy con 67 años, goza de un enorme grado de popularidad gracias a los nueve títulos que obtuvo entre sus tres etapas al frente del equipo, sin omitir su envidiable currículum como delantero: 95 goles en 205 partidos oficiales para River. Semejante repertorio ganador implica un auténtico paraguas protector para la dirigencia: Ramón puede absorber las presiones y soportar el peso si los resultados inmediatos no acompañaran.

Mientras tanto, Ramón, que la semana pasada rechazó una propuesta para ser el DT de Corinthians, donde dejó una buena imagen (estuvo entre julio de 2024 y abril de 2025), asegura que de ninguna manera existe un acuerdo para iniciar su cuarto ciclo al frente del plantel ‘millonario’. “Nadie se comunicó con nosotros”, sentenció el Pelado durante el mediodía de este viernes, en declaraciones al canal de YouTube Somos Love/ST. “Estoy esperando una oportunidad en River cuando se dé”, agregó, sin dejar de mencionar su deseo de que “al club le vaya bien”.
Tal como ocurrió hace siete meses y medio, cuando Eduardo Coudet dirigía a Deportivo Alavés (España), el DT desmintió cualquier tipo de negociación. Los resultados le dan crédito abierto a Ponzio en materia de eficacia (72,22 %), producto de cuatro triunfos, un empate y una caída, pero sus decisiones y el día a día de trabajo no convencieron suficientemente a la dirigencia para sostenerlo. Cuestionado por muchos hinchas, un escenario fácilmente palpable en cualquier charla riverplatense, el jugador más ganador de la historia de River con 17 títulos sabe de qué se habla: “River es hoy”, respondió con naturalidad el miércoles en Junín, luego del empate ante Sarmiento, cuando le preguntaron por su futuro...

Más allá de que Ponzio dirigirá a River el próximo domingo contra Belgrano, desde las 20.15 en el estadio Mario Alberto Kempes, no cabe la misma certeza para el siguiente compromiso, ante Racing, el 25 de octubre, en el estadio Monumental. En definitiva, como casi siempre en el fútbol, serán los resultados los que determinen los siguientes pasos. Algo es seguro: Ramón Díaz no tiene rivales hoy en la cabeza del presidente si se decidiera reemplazar a Ponzio: es el elegido.
Si River encadena triunfos que lo acerquen a sus objetivos, no habrá un nuevo golpe sobre la mesa. Pero una derrota -incluso un empate- en Córdoba podría precipitar el cambio de mando. Y que, después de más de 12 años, el riojano vuelva a sentarse en el banco de suplentes local el domingo siguiente. Entonces podría volver a escucharse una ovación para Ramón, tan sólo una semana antes del trascendental superclásico en la cancha de Boca, el 1° de noviembre. El futuro inmediato le dará certeza a estas presunciones.
