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No era una fija de la pareja titular de zagueros para Lionel Scaloni, pero sí la primera alternativa. Más aún, por la especial atención que se llevaron por esos días los físicos de Lisandro Martínez y, especialmente, Cristian Romero.
Recibió un golpe inesperado, violento. En la exigencia de una práctica, a falta de diez días exactos para el debut de la selección nacional ante Argelia, sintió el pinchazo (un desgarro en el sóleo) de su pierna derecha. El técnico se lamentó, pero debió agachar la cabeza y desafectarlo ante tiempos de recuperación que no permitían la especulación. Era su primera experiencia semejante, con una edad ideal (27 años), pero el destino no lo quiso así: le sobra templanza, jerarquía, tiempo y consideración para tener una revancha en la edición de 2030.
Se fue en silencio.

Abandonó Marsella, llegó a la Roma, repleto de argentinos. Siempre del lado del silencio, es una de las pancartas de un equipo contracultural, que ataca primero y piensa después. El argentino fue este sábado el protagonista al dar el empate 3-3 a la Roma en su visita a Napoli, en uno de los duelos más atractivos de la 8ª jornada de la Serie A. Hizo dos.
Los napolitanos se destacaron con dos goles del camerunés Frank Zambo Anguissa y el escocés Scott McTominay, pero los romanos equilibraron después con dos jugadores argentinos, Matías Soulé primero y Balerdi, después. McTominay puso de nuevo en ventaja a los locales y el zaguero respondió al sellar su doblete de la tarde, con el 3-3 definitivo en el final.
Con el empate, la Roma (tercero con 18 puntos) deja pasar la ocasión de ponerse provisionalmente líder. “Ellos fueron mejores en la primera parte, pero mi equipo no se dejó llevar por el pánico. Los suplentes han hecho una gran contribución física y mental”, celebró el entrenador de la Roma, Gian Piero Gasperini.
De hecho, Balerdi entró por Mario Hermoso a 32 minutos del cierre. También ingresaron Santiago Castro y Nahuel Molina. Matías Soulé fue titular y Paulo Dybala, lesionado, no actuó.
Napoli, subcampeón de la pasada temporada, está décimo y vive una nueva decepción, después de su naufragio del pasado fin de semana en Venecia (1-0). La frustración quedó simbolizada en la figura de su entrenador Massimiliano Allegri, que fue expulsado en el tramo final de un partido espectacular y lleno de tensión. “Llegamos a tener una ocasión para habernos puesto 3-0, pero no tengo nada que reprochar a mi equipo, que hizo un gran partido. También en defensa, ante un gran equipo como es la Roma”, declaró Allegri a DAZN.

La otra historia, de todos modos, es el defensor que marcó de zurda y de cabeza.
¿Qué pasó luego del golpazo aquel? Rompió el silencio por primera vez luego de quedar desafectado de la selección argentina por una lesión el 16 de junio, en la previa del debut mundialista de la celeste y blanca. Publicó un posteo en Instagram para agradecerles a sus compañeros por el homenaje que le hicieron en el entrenamiento. Todo el plantel y el cuerpo técnico posó con un cartel que decía: “Leo, estamos todos con vos”. “Despertarme y ver esta foto me emociona mucho. No voy a mentir, los primeros días fueron muy duros. Después de tanto esfuerzo y de soñar durante tanto tiempo con estar ahí, quedarse afuera de un Mundial por una lesión es algo difícil de aceptar”, escribió el defensor.
“Pero el tiempo ayuda a poner las cosas en perspectiva. Ahora toca esperar y pensar en lo que puede venir más adelante. Y sobre todo apoyar desde donde me toca. Quiero desearles lo mejor a mis compañeros y a toda Argentina en esta competición tan especial. Todos juntos. Vamos Argentina”, sentenció semanas atrás.
Durante el último entrenamiento previo al debut frente a Argelia, todo el equipo de la selección argentina posó en el Compass Minerals National Performance Center de Kansas City con una pancarta dedicada al defensor. “¡Leo Balerdi, estamos todos con vos!”, escribieron desde las redes sociales de la selección mayor.
De Estados Unidos pasó por Marsella, llenó las valijas y se marchó a Roma. Balerdi buscó en la capital italiana terminar de reponerse del golpe de quedarse sin Mundial. Necesitaba, evidentemente, un cambio de aire. Porque en Olympique de Marsella era habitual titular en la última línea y hasta portaba la cinta de capitán, aunque ya eran seis temporadas transcurridas. Primero, en condición de cedido desde Borussia Dortmund y, luego, con el convencimiento francés, al ser comprado a cambio de €11.000.000. Todo un referente, pero con ganas de experimentar otros desafíos.
Entonces, con la intención de salir de un club en el que consideró haber cumplido un ciclo y en el que, asimismo, se quedaba sin compatriotas (Facundo Medina partió a Bayer Leverkusen y Gerónimo Rulli a Manchester City), apareció la oportunidad ideal del conjunto italiano, que no solo lo mantiene en el mejor nivel, sino que también lo rodea de argentinos y amigos de la selección.
Porque además de tener entre sus filas a Matías Soulé, la Loba se aseguró la continuidad de Paulo Dybala y salió a la caza de más afinidad. En el camino, encontró la oportunidad de Nahuel Molina, que no estaba cómodo en Atlético Madrid, y fue decidido a contratar al joven Santiago Castro, que tuvo una buena pasada temporada defendiendo a Bologna.
Balerdi nació en Villa Mercedes, San Luis, y surgió futbolísticamente en Boca, donde llegó a disputar apenas cinco encuentros en la primera antes de que los alemanes pusieran sobre la mesa los 18 millones de dólares que lo sacaron rápido de la Bombonera. Ahora transita una nueva etapa, en la plenitud de su carrera. Y no deja de mirar a la selección, a la que regresó en octubre, después del trauma del Mundial que miró por TV.

