Racing v. River: un clásico crucial

Jugarán a las 17.10, en Avellaneda, ante una multitud; los millonarios están obligados a ganar, ya que la Academia les lleva cinco puntos, a cuatro fechas del final
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2 de diciembre de 2001  

El fútbol suele fomentar la grandilocuencia cuando se da un choque de esta naturaleza. Los factores se suman y se potencian para atraer al consumo masivo. Desde lo concreto o lo incierto, el clásico más antiguo del fútbol argentino se transformó en la locomotora que moviliza a este torneo Apertura a poco de llegar a su parada final.

Racing y River , desde las 17.10, vendrán a cubrir la amplia gama de expectativas. Se enfrentan el primero y el segundo, a cuatro fechas del epílogo; son dos equipos de características opuestas; uno quiere la reparación histórica de un título y el otro pretende reengancharse en la secuencia de campeonatos que ganó hasta hace un año y medio; uno es el fruto de la voluntad y solidaridad colectiva y el otro es el reencauzamiento de las individualidades dispersas; uno representa la campaña metódica -el paso a paso que patentó Merlo- y el otro se rehízo después de más de un derrumbe; a uno lo asiste un respiro matemático y el otro necesita de la vitamina de los tres puntos para seguir con vida.

En definitiva, el partido Racing-River marcará un meridiano que puede determinar un nuevo mapa en la definición del Apertura. No sólo porque el triunfo o el empate favorecen abiertamente a la Academia, sino porque una victoria de River también sería un revulsivo desde lo anímico y lo temperamental -con sus cargas opuestas- para ambos.

Las necesidades de cada uno parecen ajustarse a sus estilos. Para el imperativo de un triunfo, River dispone del ataque como su principal virtud; para la conveniencia de un encuentro corto y resultado cerrado, Racing cuenta con su consistencia como principal atributo.

Después de mucho probar y cambiar, Ramón Díaz parece haber dado con el sistema conveniente y los nombres apropiados, al menos para esta actualidad en la que sólo le sirve sumar de a tres puntos. A esta cita crucial el escolta llega con un par de tranquilidades que no lo acompañaron en gran parte del certamen: por primera vez repetirá la formación y la disposición táctica 3-5-2 suma dos goleadas consecutivas.

Racing viene de un fin de semana en blanco, ya que había adelantado su encuentro con Boca. No contará con José Chatruc, suspendido, un volante importante en el andamiaje por el despliegue. Merlo lo reemplazará con Bedoya, un jugador de perfil más defensivo, que seguramente intentará entorpecer el circuito de salida entre Cambiasso y Ledesma. Se supone que el Mellizo Gustavo se moverá un poco más libre, como enganche. Adelante, la disputa que desde hace varias fechas mantienen Milito y Maceratesi por un lugar se dilucidaría en favor del primero.

El termómetro popular trepó alto: la gente de Racing agotó sus localidades y para la de River queda un remanente de 250 plateas ($ 45), que se expenderán en un puesto ubicado en Colón y Berutti, Avellaneda. Se llevan recaudados 501.200 pesos, la cifra más alta que cosechó Racing como local en el torneo.

Operativo de seguridad

El operativo de seguridad para hoy contará con 1000 agentes policiales y 50 de seguridad privada. El estadio se habilitará a las 14; a dos cuadras de la cancha no se permitirá el acceso sin entrada. Los hinchas de Racing ingresarán por Italia y Colón, y Alsina y Cordero; los de River, por Alsina y Palaá, y por Colón y pasaje Mendoza.

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