Ya encontrará su momento en la selección

Martín Castilla Enviado especial
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28 de mayo de 2009  

ROMA.- La mente vuela en la Argentina con las imágenes que entrega la TV sobre la final entre Barcelona y Manchester United. Lionel Messi luce el 10 con un aura resplandeciente; guía, conduce al club catalán hacia la inevitable consagración europea. La triple corona es una dulce realidad. Resulta imposible no cerrar los ojos e imaginarlo en una situación parecida, pero con otra camiseta... una celeste y blanca con el escudo de la AFA bordado en el costado izquierdo, bien cerca del corazón.

Un puñado de buenos partidos aún no le valieron el reconocimiento ni la consagración en el seleccionado. Se espera más de él. Mucho más que el título en un Mundial Sub 20 o que la vuelta olímpica en los Juegos Olímpicos, aunque no se traten de logros mínimos, claro.

Messi se mueve aún entre cierta desconfianza en el seleccionado argentino. Parecería como si él no quisiera darle su mejor versión al equipo ahora dirigido por Diego Maradona. ¡Insólito! Con 21 años tiene un largo camino, vaya si tiene tiempo para demostrarle sus condiciones a la Argentina.

Da la sensación, también, de que los comentarios sobre Leo se mueven siempre sobre cuestiones anecdóticas. Si juega con éste o con aquél, si la pasa la pelota a tal o cuál, si habla mucho o poco... Es hora de no detenerse en esas cuestiones. Es tiempo de avanzar, de concentrarse en el futuro y de construir. Sólo eso. Más aún después de lo que quedó al descubierto en la final de la gran definición europea y, en particular, en el duelo con el portugués Cristiano Ronaldo.

Los cuestionamientos parecen ilógicos a la distancia, bajo las luces de Roma, bajo el bramido que genera su nombre. El mundo lo reconoce. Hace rato, tal vez desde el retiro de Diego Maradona, que la Argentina no tiene una figura tan convocante, en un nivel tan alto y en un club de elite, con las máximas exigencias.

Se intuye que lo mejor está por venir. Quedan varios partidos en las eliminatorias y el Mundial de Sudáfrica está a la vista. Seguramente, ése será el próximo gran objetivo de Messi. Hoy está en la cima y no se conforma. No es que deba jugar como en Barcelona ni que la selección se forme a su alrededor. Sólo es cuestión de que encuentre su momento.

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