Pasaje a Finlandia

La Argentina igualó 2 a 2 con Colombia e irá al Mundial Sub 17; ganaba con cierta comodidad y sobre el final llegó el empate
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17 de mayo de 2003  

SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia (Especial).- Estaba en juego un pasaje con destino a Finlandia y, para alcanzarlo, a la Argentina le bastó con la igualdad 2 a 2 con Colombia en el certamen Sudamericano Sub 17, que se realiza en esta ciudad.

El equipo que dirige Hugo Tocalli tenía el triunfo ante Colombia casi asegurado, pero en la última jugada del partido -por intermedio de Otalvaro- consiguió el empate; de todas maneras, el camino de la Argentina quedó despejado cuando Brasil dejó atrás a Uruguay, al que le ganaba por 3 a 0 al cierre de esta edición.

Ante los colombianos, la Argentina volvió a mostrarse como un equipo que no sabe especular, que siempre va al frente. Su adversario llegó a este partido con el antecedente del triunfo sobre los brasileños, nada menos. Desde el comienzo manejó el partido con solvencia, sustentado en la conducción de Gustavo Rodas. Con mucha movilidad, en la búsqueda de generar una sociedad con Leandro Díaz. Y, además, en el medio campo, el equipo argentino abortaba todos los intentos colombianos.

La ventaja llegó temprano. A los diez minutos, Rodas lanzó un tiro libre desde la izquierda. Lagos y Garay intentaron conectar la pelota, pero pasó limpia y el arquero Arenas se encontró sin reacción. El gol fue una recompensa para las buenas intenciones de los argentinos.

Tuvo otras ocasiones para aumentar, pero no pudo sostener el ritmo. Se aplacó el conjunto nacional, aunque ello no implicó que Colombia llevase peligro al arco de Ustari.

En la segunda mitad, el oponente mostró otra voluntad. Y se encontró con el empate con un golazo de Hidalgo, que remató un tiro libre por encima de la barrera y lo clavó en el ángulo derecho.

Pero resurgió la Argentina. Otra vez Rodas (siempre determinante) lanzó un centro al área y Garay la rozó para vencer al arquero.

Pasaban los minutos y con ellos se acercaba la ansiada clasificación. Pero apareció Otalvaro y postergó la celebración en la cancha. Igual, los chicos esperaron confiados. Sentían que tan sólo se demoró un poco la concreción de ese objetivo por el que lucharon desde el principio con buenas herramientas. Más tarde, Brasil devolvió la alegría. Y mañana irán por el título, precisamente ante los clásicos rivales.

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