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Mundial de polo 1987. Bautista Heguy
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El nacimiento de un futuro crack: el día en que la gente pedía a los gritos en Palermo que entrara un adolescente Bautista Heguy...

El Primer Mundial de Bajo Handicap, de 1987, que Argentina ganó con sufrimiento en los últimos segundos, tuvo una figura notable, pero que no jugó el día decisivo por una controvertida decisión

El Primer Mundial de Bajo Handicap, de 1987, que Argentina ganó con sufrimiento en los últimos segundos, tuvo una figura notable, pero que no jugó el día decisivo por una controvertida decisión

18'
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“Tirate Jimmy, tirate”. El curioso pedido se escuchó en el palenque que da al arco del tablero de la cancha 1 del Campo Argentino de Polo, en Palermo. Aquel sábado 25 de abril de 1987, la Argentina la estaba pasando mal justo en el partido decisivo frente a México del primer Campeonato Mundial de Bajo Handicap de polo. “¿Polo? ¿Argentina en problemas? Debe ser una broma o un falso relato”, cabría pensar. Pero la realidad era esa. Diego Dodero, el alma máter de aquel conjunto, desmontó tras el final del tercer chukker y caminó unos pasos mirando al césped. Para todos fue siempre “Jimmy”. No pudo no haber escuchado el pedido, medio en broma, medio en serio, de un allegado al equipo. El “tirate” no significaba, como en el fútbol, simular para hacer tiempo porque conviene estratégicamente: el “tirate” era salir lesionado. Esa eventual acción habría permitido el ingreso de la gran figura de ese Mundial, un chico de 16 años que estaba llamado a revolucionar el polo argentino en no mucho tiempo más: Bautista Heguy. ¿Se tiró Jimmy? Negativo: volvió a montar y salió a la cancha. Al trotecito, giró su cabeza y miró hacia atrás. Volvió a fijar la mirada en el campo de juego y siguió en lo suyo. Quedaban todavía tres chukkers y la desventaja de 9-5 no era irremontable...