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Ernesto Urien, Marcelo Usandivaras, Hernán Del sel y el guatemalteco François Bergés, del equipo Pucará, cuatro de los protagonistas del torneo Senior +70 que disfrutaron en Salta; polo y amistad son un programa ideal para los septuagenarios.
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Polo después de los 70 años (y los 80): los fanáticos y amigos que siguen jugando para divertirse, pero en un deporte peligroso

Partidos, asados y hasta visitas turísticas conforman un programa del que los veteranos gozan plenamente, aunque con la chance de que una acción desafortunada los afecte

Partidos, asados y hasta visitas turísticas conforman un programa del que los veteranos gozan plenamente, aunque con la chance de que una acción desafortunada los afecte

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Mientras el físico acompañe, el polista pretenderá jugar siempre. Da igual la cantidad de años acumulados: el romance con el caballo y con este deporte durará hasta el último día de su vida. Con más edad, con menos, arrastrando viejas lesiones, intacto, aguantando inexorables molestias posteriores o soportando dolencias musculares, el polista querrá seguir eternamente ligado a ese fascinante mundo de cuatro hectáreas de césped delimitado por tablas y líneas de meta. Al fin y al cabo, quien sin intereses económicos por medio monta a caballo, se coloca un casco, empuña un taco y persigue obstinadamente una diminuta bocha blanca, lo hace por gusto. Por rodearse de amigos y pasarla bien. Por el simple placer de beber el viento a galope tendido. Sobre todo cuando el hombre ya traspasa la barrera de los setenta años.