

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Fue subcampeón mundial e integrante durante una década de un seleccionado con varios jugadores caracterizados como “feos, sucios y malos”
Feos, sucios y malos. El título en español de la película del director italiano Ettore Scola, filmada en 1976, describe precisamente a varios jugadores de la siguiente década del rugby, entre ellos, al forward francés Laurent Rodríguez. Una época, los ochenta, agresiva y turbulenta. Las reglas del juego eran diferentes y el accionar de los réferis, permisivo. Corrían años de lanza y romance, y a la sangre la secaba el tiempo al pasar. El rigor disciplinario vino después. En realidad, el título del filme, en su idioma original, encaja aún mejor en la caracterización del gigantesco octavo, de raíces españolas: “Brutti, sporchi e cattivi”. Porque además de sucio y malo, Rodríguez era más bruto que feo. Unas condiciones casi ideales para el juego de entonces, donde lo primordial, sobre todo en las salidas y en las formaciones fijas, no era obtener la pelota, sino saber, con justeza, dónde se ubicaba el rival para no fallar el golpe intimidatorio, artero.