
Advierten que un canje exitoso no despejará la incertidumbre
Las calificadoras de riesgo piden al país un mayor superávit fiscal para evitar otro default
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La Argentina mantendrá una calificación muy baja en su riesgo soberano –que indica la capacidad de repago de un país–, aunque logre un canje exitoso de su deuda, según los pronósticos, pesimistas, de las principales calificadoras de riesgo internacional. Standard & Poor’s (S&P) y Moody’s, las firmas internacionales que lideran la calificación de riesgo soberano, coincidieron en reclamar una serie de reformas fiscales para que el país logre un mayor superávit fiscal luego de salir del default.
De hecho, ambas evaluadoras consideran que si la reestructuración que el país planea para el último bimestre del año logra una fuerte aceptación, la nota de la deuda reestructurada apenas se igualará a la de los pasivos emitidos, tras la cesación de pagos a fines de 2001, como los Boden.
En diálogo telefónico desde Nueva York con LA NACION, Joydeep Mukherji, de S&P, y Mauro Leos, de Moody’s, consideraron que el actual ciclo de fuerte crecimiento económico “estaría llegando a su fin”. Leos, jefe de analistas soberanos de Moody’s, y Mukherji –que sigue a la Argentina desde S&P– reafirmaron la importancia de que la Argentina obtuviera una buena calificación para poder volver al mercado y negaron que las calificadoras se hayan equivocado al sobreestimar la capacidad de pago del país antes de la cesación de pagos. Moody’s tiene una nota de SD (default selectivo) para la deuda que no se paga y CCC para los Boden, mientras que S&P mantiene CA (penúltima en el escalón de la firma) para el primer caso y CAA1 para el segundo (tres notas más).
Se trata de notas consideradas “especulativas” –muy lejos de la AAA que ostentan las naciones más desarrolladas– que, al parecer, no variarán aunque se logre un canje con una fuerte participación de los bonistas.
Más allá de los porcentajes
Mukherji dijo que tras el canje analizarán “la tasa de aceptación, el poder de los hold outs para bloquear al resto de los bonistas y otros detalles de esta operación tan compleja, ya que el cambio de la nota no depende sólo de una tabla precisa, sino del compromiso macroeconómico del país, su relación con los organismos multilaterales y el mercado en general”.
Por su parte, Leos colocó el acento sobre “la quita que el país pueda conseguir, más que la cantidad de bonistas que ingresen en el canje”. “Además, hay un elemento fiscal importante, que depende del Gobierno”, advirtió. Para Leos, la deuda que emita el Gobierno podría tener la misma nota que la deuda posdefault, ya que “en ambos casos el bonista asume una pérdida”. Ambos analistas también plantearon interrogantes respecto de la posibilidad de que el país mantuviera sus pagos una vez que terminara el canje.
Al respecto, el analista de S&P dijo que “si el canje se realiza este año, la deuda vieja bajará y el país tendrá recursos para pagarla junto con la deuda nueva, pero si la solución se postergara hasta 2006, entonces habrá más peligro de incumplimiento”. Su colega de Moody’s fue más tajante, al considerar que –frente al 2,2% de superávit que el Gobierno promete para todo el período de repago– “se necesita llegar a un superávit superior al 4% sostenido en el tiempo; además, están las tarifas y otras reformas que garanticen la seguridad jurídica para que haya más acceso al financiamiento y, por lo tanto, para que el país pueda seguir creciendo”.
Por otra parte, Mukherji dijo que –aunque el Gobierno asegure que no va a regresar al mercado en el corto plazo–, la calificación que reciba es “muy importante porque hay muchos acreedores extranjeros que tienen parte de deuda vieja y parte nueva; así que cuanto mejor sea su nota global, mejor le irá al país”, una premisa que no se cumplió en el pasado.
En tanto, Leos advirtió que “el ciclo de fuerte crecimiento actual es poco representativo de lo que puede ocurrir desde el año próximo, cuando habrá serias limitaciones a la suba en el nivel de actividad”. Al respecto, Mukherji expresó que “aunque es difícil prever cuándo terminará esta recuperación, está claro que hay motores que la impulsan que no pueden permanecer demasiado tiempo más”.
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