Al calor de la salamandra
La climatización del hogar combina diseño y tecnología en modelos que pueden superar los $ 10.000
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Los trozos de quebracho arden envueltos en llamas detrás del vidrio. A un costado de la habitación, la salamandra emana calor al ambiente. Rústica, pero elegante, la estufa otrora típica de casas rurales se convirtió en una pintoresca calefacción de espacios modernos.
El fuego ha recuperado un lugar para elevar la temperatura en épocas de frío entre distintos sistemas, como el que se oculta bajo la loza o el de radiadores. En versiones aggiornadas y con nuevas tecnologías, las cajas de hierro se disfrazan con diseños innovadores.
Con el paso del tiempo, las salamandras mejoraron su funcionamiento. En la vieja generación se encendían los troncos, y el hierro caliente climatizaba un pequeño entorno. Las actuales, en cambio, toman el aire frío por debajo, lo calientan en una cámara de combustión y lo expulsan por arriba. La circulación constante genera calor por convección. "Esto significa que son menos contaminantes ya que ahorran un 50% de leña respecto de las anteriores", explica un vendedor de The Air Shop Pilar, que instaló cientos de estas estufas en countries de la zona.
Las más chicas, de 5000 calorías, pueden abastecer de calor suficiente una habitación, mientras que las de mayor tamaño, de hasta 25.000 calorías, tienen capacidad para climatizar espacios de unos 200 m2. El precio de esta calidez, literal y visual, parte de los $ 2000 y supera, en algunos casos, los $ 10.000 en líneas importadas. Para abastecerla hay que tener en cuenta un gasto en torno de los $ 2 por kilo, por ejemplo, de quebracho blanco cortado a la medida.
Bosca, una marca chilena, es una de las importadas más reconocidas en el rubro, incluso en el mercado europeo. Posee modelos atípicos con diseño circular y otros más vanguardistas, recubiertos con acero inoxidable.
Tromen es una de las marcas nacionales que ligan el calor con el buen gusto. En las distintas líneas se busca lucir la paleta de tonos anaranjados de las llamas a través de los cristales vitrocerámicos. Tanto, que en una de las creaciones de Amesti, otra creada del lado oeste de la Cordillera, no sólo se ve arder la leña desde el frente, sino también por los costados.
La firma española Fajardo sorprende con otra innovación: un pequeño horno en la parte superior, para cocinar pizzas, empanadas o cualquier otra delicia gastronómica. Este artefacto peculiar cuesta $ 7000.
Otra posibilidad es la de instalar una de estas cajas en el hueco de una estufa hogar, y así lograr más eficiencia y solucionar algunas incomodidades de ese estilo romántico.
Eso mismo propone Biohogares, que instala en esos nichos líneas de fuego alimentadas con alcohol fino. "Los equipos son portátiles y no precisan conductos para evacuar gases", dice Marcelo Fedrizzi, director de la empresa. Las llamas, también instalables en las paredes o en el suelo, producen de 2000 a 5000 calorías. En medio del invierno, el lujo no sólo está en poder elegir.





