
Alejandro Preusche: "Hoy tenemos un Estado que atropella y necesitamos un cambio para poder dialogar"
El presidente del XVI Encuentro de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE) dice que la prioridad debe ser promover la creación de empleos
1 minuto de lectura'

Reducir de manera sustentable el alto nivel de desigualdad social, principalmente en cuanto a las diferencias de oportunidades de acceso a un buen empleo se refiere, debería ser un objetivo primordial para la Argentina. A esa meta debería llegarse a partir de un diálogo entre el sector público y el privado que fije consensos para las políticas, con la mirada puesta en el largo plazo. Es un tipo de diálogo, el que se requiere, que hoy está ausente y que no es posible con "un Estado que atropella", como el que tenemos. Atropella con ciertas decisiones, como la del blanqueo de capitales, "que crea un problema ético para la sociedad" y que puede convertir al país en "un paraíso en el que un mafioso podrá venir y comprar campos".
En el pensamiento de Alejandro Preusche, presidente del XVI Encuentro Anual de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), prevalece la idea de la importancia de construir, en forma colectiva, un escenario con condiciones para que haya inversiones y más empleos. Advierte que en la actualidad hay medidas de corto plazo que pueden tener buenos resultados, pero que falta un plan político encaminado a una mejora social perdurable. El encuentro de ACDE, que se hará el miércoles 3 de julio en el auditorio Juan Pablo II de la Universidad Católica Argentina, lleva por lema "¿Cómo respondemos al papa Francisco? Generando empleo y desarrollo para una Argentina inclusiva". Preusche, que presidió ACDE entre 2003 y 2006 y que es director de la firma Sapresa, advierte que la corrupción "no es un problema de otros", sino de todos, porque afecta las decisiones de inversión y la disponibilidad de fuentes laborales.
-¿Cuáles son los temas de la situación social que más preocupan y cómo pueden los empresarios asumir su responsabilidad?
-Nosotros queremos partir del concepto de la desigualdad, que no está tan instalado como el de la pobreza. En la Argentina, rápidamente esto lleva a hablar de la inclusión social; este gobierno ha hablado de desarrollo con inclusión social; la Iglesia dice eso desde siempre y ACDE, desde su origen. Nos referimos a que una sociedad es peor en la medida en que existe más desigualdad en el terreno del acceso a la calidad de la vivienda o a las oportunidades laborales. Históricamente, el país tenía baja desigualdad y la situación se agravó mucho durante décadas. En los últimos años hubo una mejora, pero resulta que estamos mucho mejor que en 2002 o 2003, igual que hace 20 años, y mucho peor que hace 40 años. Hay una tendencia de décadas de declinación. Para el encuentro de ACDE tomamos las palabras del papa Francisco, porque nos permite elevar la perspectiva del análisis; él nos dice que quien tiene debe ocuparse de quien está en situación precaria. Y en la Argentina hay mucha precariedad. Se podría eliminar la pobreza dando mucha plata, pero a la desigualdad no se la puede corregir así; tal vez sí durante un tiempo, pero hay que crear para después un mecanismo de evolución, dinámico y virtuoso que lleve a que todos mejoren su situación. Hubo una notable mejora en la última década que, sin embargo, no es sustentable. La asignación universal por hijo ayudó muchísimo, pero la pregunta es: ¿cómo sigue eso a futuro?
-¿Qué le falta entonces a la asignación o a las políticas sociales?
-Una política activa de creación de empleo productivo, que debería ser el objetivo número uno. Podemos ver temas como la inflación, tipo de cambio, proteccionismo, apertura.. Pero esos son medios de la política económica o cambiaria, que tienen que servir para alcanzar algo. En el diálogo entre lo público y lo privado, deberíamos acordar que el objetivo número uno es tener más puestos productivos. El país tiene un potencial inmenso, pero hoy no hay condiciones para la inversión. Si se analizan las posibilidades de ampliar las bases productivas en términos de agregar recursos y valor, podríamos duplicar la cantidad de empleos. Como empresarios debemos decirle a la sociedad y convencer a los políticos de que esto es lo mejor; pasar de tratar de sobrevivir en el corto plazo que es lo que hacemos hoy -y no nos va mal, que quede claro- a pensar en cómo lograr la sustentabilidad de largo plazo.
-¿Cuáles son hoy los aspectos más importantes que hacen que no haya condiciones para invertir?
-En primer lugar, la falta de un diálogo constructivo entre el sector público y privado. Esto no se puede dar en la medida en que haya un Estado que atropella y lamentablemente hoy tenemos un Estado que atropella. Ellos dirán que llaman al diálogo, pero en la práctica no se da un diálogo constructivo o, en todo caso, es para ver qué hacemos mañana a la mañana con el dólar o con unas exportaciones. Como empresa, yo podría estar más de acuerdo con algunas medidas de corto plazo si sé que son para un objetivo futuro. Esa construcción conjunta no se da desde hace muchos años y eso refleja el fracaso como sociedad. Una vez que esté el objetivo definido, deberían surgir políticas en materias como la energética, con la que se vinculan muchos temas económicos y sociales. Si hay medidas con costo político, que no lo absorba uno, que lo absorban todos por entender que es bueno para la sociedad eliminar un problema. Y en otra etapa se puede entrar en aspectos como la promoción de algo en particular; ahí el juego entre sectores será más complicado, pero se resuelve con diálogo. Hay además muchas cosas para hacer en el corto plazo, como trabajar en la empleabilidad de los jóvenes que no trabajan ni estudian, y en la reducción de la informalidad. En muchos lugares hay posibilidades de actividad económica, pero se debe fomentar a las pymes; se necesita una buena reforma fiscal y de cargas laborales para ese segmento.
-¿Qué impacto tiene la corrupción sobre las inversiones?
-Hay males endémicos como la falta de transparencia y la corrupción, tanto en el sector público como privado, en instituciones y en personas. La corrupción está muy vinculada al deterioro institucional que disminuye la propensión a invertir, porque refleja un marco de referencia débil y el riego aumenta completamente. La corrupción no es algo que sea de otro, de un ministro o alguien que juntó plata y que a mí no me afecte. Afecta la creación de puestos de trabajo. Yo no quiero concentrarme en las denuncias últimas porque hemos tenido muchos episodios en el país, y todo forma parte del deterioro. En cuanto a la transparencia, si yo tuviera una empresa que factura 15.000 millones de dólares, tendría una enorme cantidad de controles; ahora bien, ¿cuanto se maneja en subsidios al sector energético? Unos 15.000 millones de dólares, ¿qué grado de control hay? Muy bajo...
-¿Cómo evalúa el plan de blanqueo de capitales?
-Lo veo mal, porque crea un problema ético para la sociedad. El senador Aníbal Fernández dijo que es preferible traer plata de origen dudoso antes que una devaluación. Si está planteando que es esto o aquello, es porque se busca resolver un problema; dice que está el problema, pero al elegir va por el peor camino. Y el otro camino no es la devaluación, sino hacer las cosas de otro modo; pero está la apertura mental para el diálogo. La Argentina se va a convertir en un país paraíso al que cualquier mafioso va a poder venir y comprar campos. De nuevo estamos mirando el corto plazo y no qué país construimos. Ojalá que salga mal; si es un éxito, habremos traído miles de millones de dólares de no se sabe quién, y eso no está bueno. Si el Gobierno tuviera una política de generar confianza, el dinero vendría y no podríamos pararlo. El Papa dice que tenemos un problema de valores, el problema es cómo somos nosotros...
-¿Qué destaca de Francisco que podrían tomar los empresarios?
-Estamos en un momento histórico, porque el Papa es argentino. Si como sociedad tomamos conciencia tal vez podamos, primero desde lo individual y después desde lo colectivo, tener un punto de inflexión en la tendencia declinante en cuanto a los valores. Creo que él trae una bocanada de oxígeno que puede cambiar la forma de hacer política en el país. De lo que se trata es de un cambio de actitud.
Perfil
Profesión: ingeniero industrial
Edad: 57 años
Cargo: presidente del XVI Encuentro de ACDE
- Fue director de McKinsey & Co. y hoy invierte en agroindustria, bienes raíces y tecnología; presidió ACDE entre 2003 y 2006
- Con la orientación de las palabras del papa Francisco, en ACDE debatirán sobre la situación social
- Disertarán, entre otros, Ricardo Arriazu, Alfonso Prat-Gay, Roberto Lavagna, Daniel Arroyo, Orlando Ferreres, Marcos Novaro y Agustín Salvia
1
2Drástico giro: en marzo llovió un 41% más y en 15 días se dio un cambio pocas veces visto en la región agrícola por excelencia
3Nuevo plazo fijo del Banco Nación: cómo funciona la inversión que permite ganarle a la inflación todos los meses
- 4
Confirman un nuevo bono: cuánto gana un gendarme en abril de 2026



