
El Viejo Continente goza de una mezcla única de estrategia, habilidades propias y legado cultural
Durante estas vacaciones, en las veladas de los dueños de marcas de lujo el champagne seguramente no corrió tan generosamente como antes: estos últimos seis meses no han sido precisamente burbujeantes para la industria, debido al retraimiento del consumo, tanto en Oriente como en Occidente, después de los excesos de los últimos años. El índice de lujo global de S&P, que monitorea el rendimiento de ese sector, cayó un 9% desde mediados del año pasado. De todos modos, los proveedores de opulencia y esplendor no tendrán necesidad de olvidarse para siempre de sus festicholas. Según la consultora Bain, durante 2023 el mercado global de artículos personales de lujo —desde carteras y relojes hasta los modelos de alta costura— creció un 4%, una cifra decepcionante frente al 20% de crecimiento durante 2022, pero no para quejarse en medio de los temores a una desaceleración generalizada de la economía mundial.

