Aranguren: "Hoy estoy trayendo mis dólares al país para continuar viviendo"

Fuente: Archivo - Crédito: Matías Aimar
José Luis Brea
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16 de octubre de 2019  • 19:21

Luego de ser echado del gobierno por Mauricio Macri, en junio de 2018, el exministro de Energía Juan José Aranguren se dedicó a la consultoría (fundó la firma Energy Consilium) y dejó atrás la formalidad que le imponía el cargo. Así, en camisa y jean recibió a La Nación en sus oficinas de Olivos, donde demostró que en algo no cambió: su honestidad brutal para decir lo que piensa. Las tarifas en dólares, su relación con Macri y Marcos Peña, el kirchnerismo, sus ahorros en el exterior, ningún tema lo incomoda aunque el grabador esté encendido.

-¿Qué opina de lo que dice el documento del Partido Justicialista de que no se puede seguir con la dolarización de las tarifas en forma automática?

-No se puede seguir con una economía en donde no se puede controlar el valor del dólar, que es una consecuencia de no controlar la inflación. Es una simplificación decir que la culpa es de que las tarifas están dolarizadas. En el sector energético podemos distinguir tres períodos: uno de desregulación, desde el 91 hasta el 2001 cuando estalló, por los motivos que fueren, la convertibilidad y dio origen a una crisis económica. Ahí hubo un mercado competitivo. Después viene otra época de intervención total de todas las variables, se utilizó la emergencia pública para dejar de aplicar otras leyes, la ley del gas, la ley de electricidad. Esto duró del 2002 al 2015.¿Cuál fue el resultado de esa intervención? Un país que tiene recursos renovables, no renovables, convencionales y no convencionales para tirar para arriba terminó importando energía.¿Con esto estabilizamos la economía? No, porque aumentamos el gasto en empleo público y malversación, y aumentó la corrupción. Después vino una etapa de transición hacia mercados competitivos, ¿qué significa? recuperar el valor de los entes reguladores, aunque ahora el Frente de Todos propone volver a intervenirlos; recuperar los marcos regulatorios, incentivar Vaca Muerta pero no como lo hizo el kirchnerismo. En industrias extractivas de largo plazo como pueden ser el petróleo, el gas, la minería, la energía en general, uno no puede estar cambiando a cada rato porque si no el tipo qué hace para protegerse de la Argentina: pone un precio alto porque no sabe qué le va a pasar mañana. Entonces obligo a extraer lo más rápido posible, que es lo que hicieron los gallegos en YPF. Cuando ellos aceptaron a los Eskenazi se aseguraron cobrar durante 10 años el 90% de la ganancia anual en forma de dividendos. Secaron la vaca, se llevaron todo. Los de Repsol vinieron acá a vendernos espejitos de colores. En esos tres períodos, en esa transición que todavía no terminó, la energía en el mundo, que es un bien transable, se comercia con una única moneda. Pesificar la energía es de vuelta vivir con lo nuestro. Entonces acá el problema es cómo logramos bajar el gasto en lugar de aumentar la deuda o los subsidios. ¿Quién va a poner la diferencia? ¿Nos vamos a arriesgar nuevamente a juicios en el Ciadi?

-El documento del PJ también habla de congelar las tarifas por 100 días hasta que no se revisen los costos de producción.

-Si alguien va a aplicar lo que dice ese documento del PJ, que en el caso de la energía lo coordinó Federico Bernal, actual asesor de Cristina Kirchner y exasesor de De Vido, se va a poner de vuelta la energía de sombrero y Vaca Muerta, que es uno de los pocos desarrollos que podría estar ingresando recursos genuinos, no lo va a hacer. Yo confío todavía, más allá de la expectativa de que la elección se dé vuelta, que prime el sentido común, aún en gente que ha demostrado no tenerlo. En el documento dice que los interventores o los que van a estar en un observatorio de control de costos de las compañías energéticas no pueden haber sido funcionarios de ninguna empresa energética. ¿Y entonces cómo van a saber? En el mundo la gente sale del sector privado y va al sector público. En Chile, no en el mundo. Porque es la mejor manera. Cuando venía Bulgheroni, el padre, a mentirme yo le decía 'Carlos no me vengas a mí con esto. Se lo podés decir a otro pero no me vengas a mentir a mí'. Sería un grave error si alguien pretende desdolarizar. Las tarifas tienen una componente que está dolarizada que es la parte valor del gas y la parte de generación eléctrica. El transporte y la distribución están pesificados, así lo dice la ley, no están dolarizados. Hoy, para hacerlo muy sencillo, un 35% es generación de electricidad o producción de gas; 35% es transporte y distribución y 30% impuestos. Estas dos están pesificadas, la primera está dolarizada. ¿Por qué? Porque la energía se transa en dólares. Si yo no genero energía tengo que importarla, Si yo genero energía de más tengo que exportarla ¿y cómo exporto, con pesos? No, exporto en dólares. El problema no está en la dolarización, sino en la dependencia que tenemos de una variable que no podemos controlar.

-Se habló mucho de que los ministros estaban descoordinados y que cada uno tenía una meta individual que podía ir en contra del conjunto, ¿Coincide?

-El jefe de gabinete está para eso, los dos vicejefes de gabinete están para eso. Y el Presidente. Había reuniones de coordinación que no necesariamente eran las reuniones de gabinete, que son más que nada reuniones de tipo informativo, para evitar algún tipo de decisión de un ministro que tuviera un correlato en el otro. Esa coordinación existía y en todo caso si falló no se le puede asignar a un ministro esa responsabilidad, sino que la responsabilidad es de la cabeza del Poder Ejecutivo. Es una simplificación decir que alguien se cortaba solo.

-Pero después lo pusieron a Dujovne como ministro coordinador.

-Cuando se nos cortó el chorro y tuvimos que ir al Fondo Monetario Internacional para pedir estos famosos 57.000 millones de dólares, de golpe, a partir del buen vínculo que tenía Dujovne con Madame Lagarde se le dio a él una injerencia, un poder mayor que a un coordinador porque terminó Lopetegui dependiendo de Dujovne. Pero si alguien veía que lo que se estaba haciendo, porque no se le daba bolilla o se le había impuesto una decisión porque el Fondo no lo autorizaba, mi responsabilidad era ir al Presidente y decirle si hacemos esto... Lo pongo de esta manera: la reinterpretación de la resolución 46 de Vaca Muerta yo no la hubiese hecho y se hizo eso porque en lugar de US$700 millones, que estaba mal calculado, que iban a dedicarse en el año 2019 a ese incentivo a la producción de gas, iban a ser 1200 millones y no había. Yo digo, qué era lo mejor, cortar esos 500 millones para producir más gas o cortárselos a Grabois o a la transferencia a alguna provincia, por ejemplo, Jujuy. Y si en algún momento algún ministro se sentía afectado por una decisión sabía qué camino tenía: decirle al Presidente: bueno, es claro que vos no estás de acuerdo con mi línea de acción, tomá la decisión de sacarme. Y un poco eso es lo que pudo haber ocurrido en mi caso. Lo he escuchado y lo he oído, que Aranguren no se dejaba coordinar demasiado.

-El jefe de Gabinete, Marcos Peña, dijo que quería un equipo más homogéneo.

-Siempre que tengo que barrer con una escoba nueva, la nueva tiene que tener una virtud. En este caso, la virtud sería que el equipo iba a ser más homogéneo, pero la decisión de haber tenido un equipo heterogéneo fue del Presidente y la decisión de homogeneizarlo también. El Poder Ejecutivo es unipersonal. Muchas veces le echamos la culpa al otro para no cargársela al único responsable de que eso ocurra, que es el Presidente. Y lo digo con el respeto que le tengo porque cuando alguien dice que Macri no labura no sabe de qué habla.

-¿Y Peña qué rol cumple?

-Pienso que es un cientista de la política, alguien que piensa que la sociedad se puede manejar desde un laboratorio. Es inteligente, pero él no estaba en las cosas diarias. Estaba más que nada conectado con las variables sociales, con lo que estaba pasando en las encuestas, es decir, nunca he tenido yo con él una reunión de gestión propiamente dicha. La gestión eran [Mario] Quintana y [Gustavo] Lopetegui y él estaba dedicado a la estrategia política. Desde mi punto de vista con un optimismo exacerbado que terminaba siendo voluntarismo más que optimismo. Pero Macri lo escuchaba mucho. Mi primera experiencia fue el 6 de enero de 2016. El 1° de febrero teníamos que aumentar las facturas eléctricas porque era el momento, cada seis meses tenían que aumentar, y teníamos que hacer, para recuperar el marco regulatorio, una revisión tarifaria transitoria, algo rápido para poder implementarlo y normalmente es preferible, cuando uno tiene que dar una mala noticia darla toda de golpe en lugar de darla cada seis meses. Porque además era el momento político, era el momento de hablar de la herencia. Y tuve una reunión de cuatro personas con una propuesta que era mía y que era qué hacer el primero de febrero y éramos Marcos, Gustavo, el Presidente y yo, y la propuesta mía era aumentar 450% de golpe. En esa reunión tres estábamos a favor de esa propuesta y había uno que no. Marcos empezó a hablar de que la gente no nos había votado para que vengamos con un hachazo ni que le hablemos del pasado. Nos votó por el futuro. Mauricio y Gustavo escuchaban y la discusión la llevábamos dos. Y Marcos era más de los globos, las flores, de que la gente nos votó porque le íbamos a dar un futuro mejor.

-Cómo dijo Melconian, ¿se había "boludeado dos años con las buenas ondas"?

-Sí, yo no soy un standapero como Melconian, pero lo que le dije en aquel momento fue: Marcos, en este momento no tenemos reserva eléctrica; si no controlamos este sector ya sea bajando el consumo o generando las condiciones para que haya más equipos funcionando -y había muchos que no estaban funcionando porque no tenían mantenimiento porque no tenían tarifa- vamos a tener un apagón y tener un apagón siendo gobierno va a ser más preocupante que tener que pagar una tarifa. Conclusión, todos quedamos que sí y que al día siguiente yo iba a preparar los cuadros tarifarios. A la mañana siguiente me llama el Presidente y me dice: mirá Juanjo, estuve pensándolo de vuelta. Anoche me llamó Marcos y compañía. Creo que tenemos que desdoblarlo, hacerlo en dos, en vez de 450%. Hacer 250 ahora y 200 después. Es decir, Marcos logró después en otra instancia, que yo no tuve, convencerlo a Mauricio y terminamos haciendo esto. ¿Qué pasó? La gente igual vio el 250% como un hachazo y después le dimos otro a los seis meses de otro 200%.

-¿Fue malo el gradualismo?

-Yo tampoco soy un loco ni un kamikaze; yo lo que digo es que en ese momento la gente sabía que [lo de las tarifas] estaba mal. Tendríamos que haber hablado más de la herencia. En esa misma reunión yo le dije a Marcos: no sos el primero que lo va a escuchar, pero la energía es sangre, sudor y lágrimas. Si no le decimos a la gente en qué estado estamos perdimos. Recién lo dijimos en marzo [de 2016] y en forma muy lavada porque todavía seguía predominando la idea de que la gente no quería escuchar pálidas. Y la verdad es que el político durante la campaña puede no querer tirar pálidas pero una vez que está a cargo de la gestión tiene que decir la verdad y no mentir. Lo que se hizo en ese momento fue ocultar el estado desastroso que teníamos y lo peor es que se hizo haciendo algo que igual la gente hoy lo sigue viendo como un shock. En electricidad cuando llegamos, la tarifa cubría el 15% del costo de producción y habíamos llegado al 65%; hoy está en el 50%. Entonces, de 15 a 50 son tres veces, de 50 a 100 es una vez. Desde el punto de vista relativo estamos mejor que antes, desde el punto de vista absoluto es casi lo mismo. En ese esquema Marcos Peña era más el que pensaba cómo preservarnos en el poder, cómo ganar la elección. No puedo entender cómo desapareció de la escena. Si el 11 de agosto hubo un golpe en las urnas el Presidente, él mismo, tendría que haber dicho mirá para estar ahí representando algo que no podés salir a hablar porque no te creen, correte. Quedate como asesor del Presidente. Otro error.

¿Lo desilusionó su paso por el Gobierno?

-No, cuando me fui le dije a Macri dos cosas: primero le agradecía por la oportunidad que me había dado de intentar contribuir en lugar de estar quejándome siempre de lo que hacían los funcionarios, contribuir en mejorar el sector que yo conocía más. Y, segundo, dije que salía desilusionado porque había terminado haciendo algo que él dijo que nunca iba a hacer: lo políticamente correcto. La respuesta de él fue: sos un h.de p. en el sentido de que le estaba apuntando a lo que realmente terminó haciendo, lo políticamente correcto. Y después vinieron muchos más sapos, los están haciendo todos ahora, pero a él lo votaron. A mí no me votó nadie, a Marcos Peña no lo votó nadie, a Lopetegui no lo votó nadie, lo votaron a él y él es responsable de administrar. Y yo como ministro trataba de que el Poder Ejecutivo no estuviera haciendo nada que no estuviera ajustado a derecho más allá de las barbaridades o causas penales que puedan hacer un [Fernando] Solanas o un [Rodolfo] Tailhade por cualquier cosa, pero si el kirchnerismo no me encontró nada cuando estuve fuera del gobierno tampoco me va a encontrar nada de cuando estuve adentro. Este es el error que se puede llegar a cometer: poner a alguien que no sepa del sector, porque se lo llevan puesto.

-¿Un hombre del sector no tiene conflicto de intereses? A usted lo criticaron por eso.

-Como parte de mi sueldo anual yo tenía acciones de la compañía [Shell, su exempleador] a fin de año. No tenés en la legislación argentina ninguna norma que diga que no podés tener acciones en una compañía, lo que si no podés es tomar decisiones que afecten a tu empleador de los últimos dos años. Y de hecho yo me excusé de tomar decisiones. También me han preguntado los periodistas cómo puede ser que un ministro tenga dinero en el exterior. Como ministro tiene que tenerlo en la Argentina, dicen. Quiero hacer una diferencia. Una cosa es el ahorro y otra la inversión. Si un ministro argentino o cualquiera tiene sus ahorros, que hizo como empleado en relación de dependencia, salvaguardados, protegidos en el exterior, es una decisión de ese tipo. Después de que me fui [del Gobierno] y de la devaluación, en una tapa de Página 12 pusieron 'Aranguren tenía razón' porque yo había dejado mis ahorros afuera. De hecho hoy, que todavía no tenemos ingresos [en su consultora], estoy trayendo mis dólares en este momento, que tendría que ser al revés, para continuar viviendo.

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