
Cánones más bajos que un monoambiente, la trama oscura de los comercios sobre el andén
Trenes Argentinos llamó a licitación para otorgar 68 permisos para locales comerciales en estaciones de los ramales Mitre, Roca, San Martín y Sarmiento y sorprende lo irrisorio de los valores, hasta 10 veces más bajos que los del mercado; misterios de un servicio que funciona mal y que incluye un elenco de empresarios afines y funcionarios vinculados hace años con la política
6 minutos de lectura'

Lo lógico habría sido que cualquier interesado en alquilar un local sobre algún andén, un negocio atractivo dada la cantidad de pasajeros que pasan todos los días por ahí, se enterara por la página web de Trenes Argentinos de que el 1° del mes próximo se abrirá una licitación para 68 comercios en las estaciones de los ramales Mitre, Roca, San Martín y Sarmiento. Pero no: estas convocatorias se hacen a veces muy por debajo del radar, con algún llamado de directivos de la empresa o afines a empresarios ya instalados hace tiempo en el sector, y eso es lo que volvió a ocurrir en esta oportunidad. La transparencia es todavía un bien escaso en el universo ferroviario.
Será entonces una competencia entre pocos. Después del choque de hace un mes en las vías de Palermo, el Gobierno intenta al menos revertir el deterioro del servicio. Declaró la semana pasada la emergencia hasta fines de año, que incluye la asignación de 1,3 billones de pesos para inversiones, y procura últimamente regularizar esos contratos que en la jerga se llaman “permisos de uso precario” y que, bajo la órbita de la Sociedad Operadora Ferroviaria Sociedad del Estado (Sofse), venían con el canon congelado y el plazo vencido. Pero algo no funciona y los viejos trenes siguen siendo el imperio de la informalidad, un defecto en el que sin dudas influyen tanto el método de selección como quienes lo llevan a la práctica desde ambos lados del mostrador: funcionarios y hombres de negocios que se conocen hace tiempo y se parecen bastante a un elenco estable.
Hay dos personajes decisivos en esta historia. Uno es Luis Adrián Luque, presidente de Sofse desde febrero, directivo que viene desde la época de Alberto Fernández. La de Sergio Massa, en rigor, porque milita hace tiempo en las filas del Frente Renovador, que lo convirtió en concejal de San Miguel entre 2017 y 2020, año a partir del cual se sumó a Sofse como gerente de Asuntos Jurídicos. Eran tiempos del massismo en el transporte, algo que sustancialmente parece no haber cambiado.
Luque es abogado y amigo de la infancia de Fabián Carballo, el otro protagonista de la trama. Empresario, permisionario en estaciones como Delta (Tren de la Costa) o Martínez (línea Mitre) a través de la firma Flor-Fajul SA, dueño de ferias informales en el conurbano y hasta concesionario del Mercado Concentrador de José C. Paz, Carballo fue candidato a intendente de ese distrito por el Frente Renovador en 2015 y, varias veces, apuntalador de las campañas de Massa. Era él quien, por ejemplo, le prestaba el helicóptero al entonces candidato.
La cercanía de Carballo con Sofse es famosa. En el sector no sólo le atribuyen el vínculo con Luque sino también con Diego Rymar, director y hombre muy influyente en la administración de la compañía. También con Lucía Abadie, gerenta de Proyectos y Desarrollo Comercial, de la que últimamente quedó distanciado después de una discusión.
Carballo no es funcionario, pero participa de reuniones decisivas en las que imparte órdenes. Ese rol extraño instaló incluso una leyenda no constatada por este diario: algunos fantasean con que tiene una oficina en el 4° piso de empresa, ubicada en la esquina de Libertador y Ramos Mejía. El empresario niega todo. “No tengo oficina en Trenes. No soy funcionario en Trenes”, fue el mensaje que hizo llegar esta semana a LA NACION.
En su entorno admiten, sin embargo, que “va seguido” al edificio. “Esto viene de arriba”, dicen que advierte en los encuentros, y que su referencia es la buena relación que ha sabido conseguir con funcionarios cercanos a Santiago Caputo.
En concreto, con Agustín Romo, diputado bonaerense del oficialismo, o Carlos, padre de Agustín y concejal de San Miguel por la misma fuerza. Fueron ellos quienes lo acercaron a la Libertad Avanza durante la campaña electoral.
Consultado, Luque también negó a este diario que Carballo tuviera oficina, aunque admite verlo con frecuencia. Y agrega que las nuevas licitaciones para locales comerciales en las estaciones apuntan a darle un mejor contexto institucional al sistema y a subir cánones que quedaron muy retrasados después de la pandemia.
A través de un tercero, Carballo envió a LA NACION una descripción parecida: “Los nuevos cánones le harán ganar a Trenes Argentinos diez veces más”, dice. Toda una curiosidad: el simple contratista contesta con conocimiento general de los números de la compañía, casi como si fuera funcionario.
Más allá de las pretensiones del Gobierno, un repaso por la lista de locales y condiciones generales de la licitación deja entrever que hay mucho por clarificar. La publicación de la propuesta, por lo pronto, que en algunos casos dura apenas unas horas, lejos de lo que pretende la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE): que se exponga durante diez días hábiles en la web de la compañía y en las redes. En cuanto a los cánones, según empresarios consultados, son hasta diez veces más bajos que los precios de alquileres del mercado para uso comercial fuera del andén.
Un inmueble de 14,15 metros cuadrados en la estación Belgrano C de línea Mitre, por ejemplo, pide un canon mensual de $ 120.000, un precio que no tiene relación con el de ningún alquiler de la Capital Federal. Y no sólo considerando los de uso comercial, de por sí más caro, sino también el particular, donde se supone que se cobra bastante menos. Según el sitio Zonaprop, los monoambientes porteños más baratos son de $ 200.000: hay uno disponible en Juan B. Justo al 7100, Floresta, con una superficie de 28 m2 y al que hay que agregarle $ 30.000 de expensas, y otro en Callao y Corrientes, Congreso, con 21 m2 y $ 60.000 de expensas.
No existe, por ejemplo, en Mataderos ningún monoambiente por menos de $ 300.000. Y, sin embargo, por la módica suma de $ 368.400 de canon, se podrá aspirar a un local de 50,49 m2 nada menos que en la estación Constitución, donde el tráfico diario de pasajeros podría hacer rentable la inversión. El más caro de la lista de 68 permisos está también dentro de esa terminal: $ 830.000 por un local de 215,58 m2. ¿Habrá alguien cobrando por fuera de la licitación? En el sector no solo no lo niegan, sino que lo definen a veces como el verdadero corazón de un negocio irregular: el comerciante pagará entonces bastante más que el precio de lista, la diferencia se reparte entre unos vivos y el que pierde, como siempre, será el Estado. El contribuyente. El pasajero.
¿Son operaciones directas? ¿Hay intermediarios que a su vez subalquilan los inmuebles? Cuánto por auditar. Por las dudas, la página de Trenes Argentinos incluye una ventana con una advertencia: “Importante: Sofse informa que cuenta con gestores no cobradores”. Por si a alguien se le ocurre pensar mal.
Últimas Noticias
Minuto a minuto. ¿A cuánto cotizan el dólar blue y el oficial este jueves 3 de abril?
Preocupación por la decisión de Trump. Qué le vende la Argentina a EE. UU. y cuáles son las grandes dudas de los aranceles
Ante la próxima siembra. El campo le pidió al Gobierno un gesto para sacar las retenciones al trigo
Ahora para comentar debés tener Acceso Digital.
Iniciar sesión o suscribite