
Caputo calificó de “abusivas” las tasas de algunas fintech, pero descartó intervenir
El ministro anunció una flexibilización de los préstamos en dólares para todas las empresas, con la que busca ampliar el financiamiento e impulsar la actividad; la medida llega mientras el crédito en pesos cae en términos reales y la morosidad se mantiene elevada en términos históricos
6 minutos de lectura'

El Gobierno anunció este jueves una flexibilización de los créditos en dólares para permitir que los bancos presten parte de los depósitos en dólares a todas las empresas, incluso aquellas que generan sus ingresos en pesos, con el objetivo de ampliar el financiamiento disponible e impulsar la actividad. La medida busca profundizar el segmento del crédito que más crece en momentos en que los préstamos en pesos caen a caer en términos reales y la morosidad se mantiene en niveles que triplican el promedio histórico.
El ministro de Economía, Luis Caputo, vinculó en conferencia de prensa la decisión con el costo que todavía tiene financiarse en moneda local. “Las tasas en pesos todavía son altas”, afirmó, y sostuvo que esos niveles dificultan la rentabilidad de numerosos proyectos. “Va a generar mayor crédito, va a generar una baja en el nivel de tasas, va a generar mayor empleo y va a ayudar a reactivar la economía”, afirmó.
En ese contexto, Caputo también fue consultado por los elevados costos que enfrentan algunos usuarios fuera del sistema bancario. Calificó de “abusivas” las tasas que llegan al 400% o 700%, aunque descartó que el Gobierno vaya a intervenir para limitarlas. “Hoy no hay nada que les impida hacerlo”, sostuvo. Y agregó: “Es un tema entre privados”.
Según un informe de First Capital Group, el stock de préstamos en pesos al sector privado cerró julio en $104,1 billones y cayó 1% real frente a junio y 1,3% respecto de un año atrás. En cambio, el financiamiento en dólares aumentó 4,7% mensual y 45,1% interanual, hasta alcanzar los US$24.829 millones.
El deterioro en pesos es particularmente marcado entre las familias. Los préstamos personales acumularon diez meses consecutivos sin crecer por encima de la inflación y cayeron 5,4% real interanual en julio. El financiamiento con tarjetas retrocedió 3,7% real en el mes y 9,8% frente a un año atrás. Incluso los préstamos comerciales disminuyeron 0,3% real mensual. Los hipotecarios fueron la excepción, con un crecimiento de 2,3% por encima de la inflación.
“Volvemos a tener un mes con resultados reales negativos. El incremento que se mostró el mes pasado no se pudo consolidar como una nueva tendencia y se mantiene en el corriente año un sendero bajista”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group. Sobre los préstamos comerciales, señaló que “los deudores se están volcando por las operaciones nominadas en divisas”.
En dólares ocurrió lo contrario. El stock aumentó 4,7% solamente en julio y acumula un crecimiento de 45,1% en los últimos doce meses. Tres de cada cuatro dólares prestados corresponden a líneas comerciales. “La demanda priorizó las operaciones en divisas durante este mes una vez más, tal cual lo realizó durante 2026”, afirmó Barbero.
La flexibilización anunciada por Caputo busca ampliar ese fenómeno hacia empresas que hasta ahora no podían acceder a los depósitos en dólares del sistema bancario. La restricción vigente desde la crisis de 2001 permitía utilizar esos fondos fundamentalmente para financiar a exportadores y otros generadores de divisas o, bajo determinadas condiciones, a compañías respaldadas por ellos.

El Poder Ejecutivo modificará el artículo 23 del decreto 905/2002 y el Banco Central (BCRA) estableció una serie de condiciones para contener el riesgo cambiario. Los nuevos préstamos no podrán superar, en conjunto, el equivalente al 15% de los depósitos en dólares de cada entidad. Además, los bancos deberán respaldarlos con más capital, tendrán límites más estrictos de exposición y deberán evaluar si las empresas podrían continuar pagando frente a distintos escenarios de variación del tipo de cambio.
Según Caputo, además de evitar que esos fondos vuelvan al sistema y multipliquen la capacidad de prestar, el mecanismo podría generar una oferta adicional de divisas de unos US$6000 millones, e incluso alcanzar los US$10.000 millones si continúa aumentando el volumen de depósitos.
La apertura de la oferta, sin embargo, deja una incógnita sobre la demanda. “Están buscando aumentar la cantidad de crédito para ver si pueden impulsar la economía. Mi duda es del lado de la demanda”, dijo Sebastián Menescaldi, director adjunto de EcoGo. El economista planteó dudas sobre la disposición de los bancos a asumir el riesgo de prestarle dólares a una empresa cuyos ingresos están denominados en pesos.
Una segunda fuente consultada coincidió en que las condiciones prudenciales introducidas por el Central acotan los riesgos, pero advirtió que una compañía que no genera divisas también deberá evaluar si está dispuesta a endeudarse en dólares ante la incertidumbre sobre la evolución futura del tipo de cambio. Por eso consideró que el impacto inicial de la medida podría ser limitado.
La otra cara del crédito
La búsqueda de una nueva fuente de financiamiento llega, además, después de un fuerte deterioro de la calidad del crédito. Según un estudio de la Universidad Austral y EcoGo publicado el fin de semana por LA NACION, en junio había 20,4 millones de personas con algún tipo de financiamiento y 5,3 millones estaban en mora, el 26,1% del total.
El problema es mayor fuera de los bancos. Medida por monto, la mora entre los proveedores no financieros alcanzó el 31%, frente al 15,2% del sistema bancario (ambos en máximos históricos). Ese universo incluye fintech, tarjetas no bancarias, casas de electrodomésticos y otros proveedores de crédito.
Caputo aseguró que el Gobierno había anticipado el problema en diferentes reuniones con las entidades bancarias. “Si están prestando a una tasa de por ahí del 8% mensual y los sueldos crecen al 2,5%, va a estar bravo”, recordó sobre las conversaciones que mantenía el equipo económico antes de que comenzara a crecer la mora.

Según el ministro, cuando aparecieron los atrasos, el Gobierno mantuvo reuniones con las entidades y les pidió “flexibilidad” y “consideración”. Caputo aseguró que los bancos comenzaron a refinanciar parte de esas deudas a tres años, con tasas de entre 20% y 25%, y que muchos clientes ya retomaron los pagos.
Esa mejora, advirtió, todavía puede demorar en aparecer en las estadísticas, debido a los plazos necesarios para que una persona que regularizó sus pagos abandone las categorías de mayor riesgo. Caputo estimó que el proceso puede demandar entre seis y doce meses.
El ministro descartó, sin embargo, una asistencia estatal para absorber las pérdidas derivadas de los incumplimientos. “No hay que confundir la empatía con las políticas públicas”, afirmó. Su argumento es que utilizar recursos fiscales implicaría destinar dinero de los contribuyentes a compensar a entidades por créditos otorgados entre privados.
La posición es la misma que expresó frente a las tasas de hasta 400% o 700% que calificó de “abusivas”: el Gobierno no planea intervenir directamente en las relaciones entre acreedores y deudores. Su apuesta pasa por ampliar la oferta de financiamiento y esperar que una mayor competencia contribuya a reducir su costo.



