Saldo comercial. El derrumbe de las importaciones sostiene un resultado positivo

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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28 de julio de 2020  • 16:17

La debacle de la economía como consecuencia de las medidas tomadas para frenar a la pandemia del coronavirus, sumada a una administración del comercio más restrictiva por parte del Gobierno, impulsó el superávit comercial en el primer semestre del año, pese a que las exportaciones argentinas todavía muestran números en rojo en un mercado global desinflado.

De esta manera, la retracción de las importaciones definió el balance positivo del saldo comercial. Los avances de las compras de bienes intermedios y de consumo, en tanto, tienen como motor la brecha cambiaria y las expectativas de devaluación en la economía, aunque en el alza de los primeros también influyó la flexibilización de la cuarentena.

El indicador del Intercambio Comercial Argentino (ICA) de junio marcó un superávit comercial en los primeros seis meses del año de US$8097 millones, levemente superior al registrado a la misma altura de 2019, cuando sumaba US$5635 millones. La clave de ese resultado "positivo" fue la fuerte caída de las importaciones, que en el semestre bajaron 23,3%, mientras que las ventas al exterior mostraron un rojo del acumulado anual de 11%, según el Indec.

Las compras al exterior mostraron una caída producto de la grave crisis en la que ingresó la economía -que ya venía hace dos años en recesión- por el freno total de la circulación que generó la cuarentena, que ya en junio había entrado a un modo más flexible. Esta mayor flexibilidad se observó en que la retracción se desaceleró del 30,1% en abril al 20,8% de junio. Las exportaciones cayeron la mitad (8,6%) en junio que en marzo, abril y mayo porque más industrias se sumaron a la producción tras las restricciones. El saldo comercial de junio fue, según el organismo estadístico, US$1484 millones.

Por otro lado, los dólares comenzaron a escasear en la Argentina y la renegociación de la deuda bajo legislación extranjera no llega todavía a un buen puerto. El país está en default selectivo desde mayo pasado porque dejó de pagar con reservas los vencimientos de deuda. Ante esa situación de incertidumbre, el Gobierno le dio una nueva vuelta de tuerca a la administración de comercio. El cepo para atesoramiento sumó a parte del comercio exterior.

"El saldo comercial sigue mostrando superávit, tal como se esperaba. Las exportaciones aflojaron el ritmo de caída, principalmente porque los despachos de productos agropecuarios están traccionando. Eso también es esperable, dado que la pandemia global afecta más al consumo de bienes industriales que al de alimentos", afirmó Matías Carugati, director ejecutivo de la consultora privada Seido. "Las importaciones también mejoraron en el margen, en línea con lo que se anticipaba siguiendo los datos de actividad. La muy modesta recuperación de la actividad redujo el ritmo de caída interanual de las importaciones", confirmó el economista.

"Lo que acaso hace ruido es que las importaciones mantengan este nivel dado el desplome de la actividad. En otras palabras, uno esperaría que las importaciones hubieran caído bastante más. Y si nos fijamos puntualmente en rubros como bienes de consumo, vemos incluso aumentos de importaciones. Esto se debería a los efectos de la brecha cambiaria y las regulaciones. Los pesos que no se escapan por la vía financiera terminan yéndose por el lado comercial, a través de las importaciones, ya que se gasta en bienes transables", explicó.

En cuanto a los segmentos de exportación, se vio un fuerte crecimiento en junio en las cantidades (51,5%) de las ventas de los productos primarios pese a que los precios no acompañaron (cayeron un 3,4%). En tanto, crecieron las importaciones de los bienes intermedios (10,1%) y de los de consumo (8,8%) como efecto ante la expectativas de devaluación. Se desplomaron, en tanto, las importaciones de autos (-44,2%) y las compras de bienes de capital (una pista sobre las inversiones) cayeron un -21,7%.

"Es un superávit abultado", afirmó a LA NACION Lorenzo Sigaut Gravina, director de Ecolatina. "Se logró por un desplome mayor de las importaciones por la caída de actividad. Sería ideal, en cambio, tener un boom de superávit en un contexto de crecimiento y de boom de exportaciones", dijo. "El otro punto interesante es que se consolidó China como socio comercial. Esto responde al derrumbe del comercio bilateral con Brasil, al que le exportamos valor agregado. A China le vendemos manufacturas de origen agropecuaria", agregó.

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